4 de diciembre 2001 - 00:00

En teatro también hay "instalaciones"

En teatro también hay instalaciones
(04/12/2001) D el 7 al 16 de diciembre se realizará en la Sala 16 del Centro Cultural Recoleta (Junín 1930, Buenos Aires) la instalación teatral «(Otros) deslenguajes» coordinada por la escenógrafa y vestuarista Oria Puppo. Se trata de una experiencia multidisciplinaria de la que también participaron Edgardo Rudnitzky en diseño sonoro, Gonzalo Córdova en diseño de iluminación y Luciano Suardi en diseño actoral. Según explican sus responsables, con esta propuesta buscan «redecodificar textos que por su esencia permiten expandir sus límites más allá de lo literario privilegiando lo sensorial». Entre esos textos figuran: «El escorial», de Michel de Guelderode; «El malentendido», de Albert Camus; la novela «Justine, o los infortunios de la virtud», del Marqués de Sade, y el relato de Marcel Schwob «La cruzada de los niños».

Periodista: ¿Qué entiende usted por instalación teatral?


Oria Puppo:
En algún punto es una redundancia, porque aquí, en nuestro país, el término es aplicado específicamente a la plástica; pero en otros idiomas, cada vez que se habla de instalación es refiriéndose a experiencias que tienen algo de teatral. En este caso, decidimos hablar de instalación teatral porque la obra está inspirada mayormente en textos teatrales y porque todos los que participamos de ella somos «bichos» de teatro.

P.: ¿Es la primera vez que realiza una experiencia de este tipo?


O.P.:
En realidad, este proyecto continúa uno anterior que estrené en Babilonia en el '98, pero aquél tenía un sentido más plástico. Se llamó «Deslenguajes de la palabra a la imagen».
Ese mismo año participé del Proyecto Museos invitada por el director
Cristián Drut, con quien realizamos «Instalación Tafí viejo» inspirada en el Museo Ferroviario.

P.: ¿Cómo es la dinámica de este nuevo espectáculo?


O.P.:
Es un recorrido netamente sensorial, con fuerte incidencia del espacio y los signos visuales. Son imágenes extraí-das de esos textos con los que trabajé durante un año. Lo que verá el público son imágenes montadas a lo largo de una pasarela (de 18 metros de largo y 2 de ancho) y formando parte de una instalación total. Hay diferentes alternativas de recorrido, a gusto del espectador. Cada uno puede armar su propio circuito y éste puede llevarle en total unos 25 minutos. La obra está pensada para un máximo de 30 espectadores.

Textos

P.: Los textos seleccionados son muy heterogéneos. ¿Qué ha rescatado de ellos?

O.P.:
El espectáculo no remite a ninguno, pero es importante citarlos porque al igual que en todos mis trabajos como vestuarista y escenógrafa, todo surge del estudio y el análisis del texto. No fue nuestra intención acercar al espectador esas historias. Es más, ni aun conociéndolas van a poder detectarlas dentro de la obra. Nuestra intención fue brindarle al público una experiencia para armar y asimilar a través de lo netamente sensorial.

P.: Pero habrá algún tema general que unifique la obra...


O.P.:
Sí, hay algo que surgió como nexo en la etapa final del trabajo. Son las diferentes manifestaciones del amor. Sobre esa base se terminó de armar el espectáculo.

P.: ¿Por qué son tan escasas este tipo de propuestas?


O.P.:
Es un tipo de proyecto que requiere de cierta tecnología y cierto apoyo económico; si no, es absolutamente irrealizable. Además, yo quería hacerlo en un espacio que no fuera teatral y eso lo complica todo porque la sala que elegí no tiene ningún tipo de infraestructura escénica. Pude concretar este proyecto gracias a una coproducción con el Complejo Teatral de Buenos Aires y a un subsidio a la creación artística de la Fundación Antorchas.

P.: Usted ha trabajado con un buen número de directores ¿Cree que esa influencia
puede llegar a conducirla hacia la dirección?


O.P.:
Para nada. Todo lo que tiene que ver con dirigir una obra está a kilómetros de mí, ni figura dentro de mis intereses; yo estoy muy apoyada en lo visual. La escenografía, en realidad, es superaleatoria con respecto a la puesta teatral. Lo que hice aquí es producto de una investigación y una búsqueda para captar el texto desde el lenguaje sonoro, visual, actoral y lumínico. El trabajo con diferentes directores y tipos de puesta me ha servido para ser cada vez más aguda en mi propio trabajo y para sentirme exigida. En el buen sentido.

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