"En TV, como en cine, lo sólo artístico no existe"

Espectáculos

"Los números del rating no implican hoy que el programa se convierta en un buen negocio», dice Damián Szifrón, guionista y director de «Los simuladores», una de las pocas propuestas que combinan originalidad y éxito (15 puntos de rating promedio) en la devaluada televisión local. «Cuando el programa deje de ser un negocio para Telefé, no tengo duda de que no vamos a poder hacerlo más, por ahora, espero que el canal entienda que no podemos apurar la segunda parte porque en los guiones abundan los detalles y son difíciles de filmar.

Para que siga saliendo prolijo, no puede hacerse a las corridas»
, insiste el realizador, uno de los pocos que en épocas de crisis rechaza trabajo por cuestiones «artísticas».

Además, ha dejado inconcluso el rodaje de su película «En el fondo del mar», que piensa reanudar cuando culmine su labor en Telefé.

Gracias a la calidad del producto y por la situación del canal tras el acto de rebeldía pasajera de Marcelo Tinelli, el gerente artístico Claudio Villarruel busca asegurarse la continuidad de este programa, y de los que mejor funcionan.

«Los simuladores»,
se emite los jueves a las 23 y gira en torno de un comando de cuatro hombres (Federico D´Elia, Alejandro Fiore, Diego Peretti y Martín Seefeld) que cumplen misiones casi imposibles recurriendo al simulacro de situaciones que se ponen en escena tras minuciosas investigaciones. El guión se destaca por su ingenio y, algo raro en la televisión, se cuida cada detalle.

Periodista: Antes del lanzamiento de «Los simuladores» no auguraban buen rating, sin embargo consiguió buenas mediciones ¿Eso implica que también funciona a nivel comercial?


Damián Szifrón:
Tenemos algo más de anunciantes que otros programas, pero aunque midamos bien de rating no sube en proporción la pauta publicitaria.

Las empresas en crisis lo primero que recortan es el presupuesto para promoción, es decir, el rating solo no hace que el ciclo sea negocio.

•Personal y barato

P.: Si no es tan buen negocio ¿a qué atribuye que Telefé lo mantenga en el aire y que insista en la segunda parte?

D.S.:
Es un programa a la vez personal y barato. No hay megaestrellas y los actores que vienen son amigos y lo hacen porque les gusta el guión, no por la plata. Tampoco está al aire como resultado de un bache en la franja horaria, o por la contratación de un actor de renombre al que hay que inventarle una historia. Hay muchos programas que no empiezan por un piloto, a la vez que muchos pilotos no terminan en ningún lado. El piloto que llega a la pantalla tiene la suerte de haber pasado varios filtros y si conserva su idea original, puede funcionar. Este programa surgió de una vieja idea mía.

P.: Actualmente hay una invasión de programas solidarios y de autoayuda. Ustedes han conformado una cooperativa para realizar el suyo, a lo que se suma el bajo presupuesto ¿No se convierte así en un ejemplo más de la televisión de la crisis?


D.S.:
Es cierto que hay presiones para bajar los costos pero este programa, fundamentalmente, encaja en la estructura comercial del canal. En el momento en que deje de ser un negocio para Telefé, no tengo duda de que no vamos a poder hacerlo más. El negocio de la televisión incluye tanto a Maru Botana, a «Los Buscas», a «Los Simuladores» y a Chiche Gelblung.

En ficción estoy convencido de que es negocio lo que es un buen programa. Como en el cine, son negocio las buenas películas, en general.
«E.T.», «Terminator», «Volver al futuro» o «El padrino» son tan extraordinarias como comerciales. El cine que se precia de ser sólo artístico no existe. Lo mismo pasa con la televisión.

•Negocio vil

P.: Los organizadores de festivales y varios críticos de cine no compartirían esa idea.

D.S.:
Hay productores que viven de festivales y su negocio es más vil aún porque se mantienen con los subsidios y la plata que ponen los gobiernos y no con el dinero del público que paga la entrada porque le atrae la película. Hay grandes comerciantes dando vueltas alrededor del cine «independiente» y son más crueles que el cine comercial. En Hollywood, al menos, tienen la honestidad de reconocer que hacen cine para ganar plata.

P.: Lo que dice seguramente tampoco agradará a varios de sus compañeros de la Universidad del cine.


D. S.:
Muchos directores jóvenes se quejan de que sus pilotos se amontonan en el cajón, pero no creo que sea así, las buenas ideas son siempre bienvenidas y se las mira con una velocidad alarmante. Lo que pasa es que escasean. Una buena idea se abre camino sola, no siento que se le niegue espacio a los nuevos emprendimientos.

•Retroceso

P.: ¿Cree que los televidentes de la crisis son menos tolerantes a los programas pasatistas o a los irreverentes que se burlan de la desgracia ajena?

D.S.:
La gente retrocedió, como la Argentina, veinte años y está más inquieta y sin actitud pasatista, más bien

No entiendo a los chicos de ahora que miran
Pokemon, y eso que tengo 26 años.

P.: Aunque diga estar saturado de costumbrismo, en algunos capítulos se ha hecho mención a la crisis con recursos costumbristas. ¿Fue para lograr verosimilitud o identificación del público con los personajes?


D.S.:
Esos temas aparecen porque los problemas que se nos ocurren, les ocurren a nuestros familiares y amigos, y tienen que ver con la crisis. El programa está escrito por gente que vive en la tierra, los cinco somos muy de la realidad, no somos como esos ricos que escriben historias de pobres. «Los simuladores» es una manera de abstraerse de la realidad agotadora que se vive, pero sin hacerse el tonto. Por eso apareció en un capítulo el tipo que se queda sin trabajo o los problemas para pagar las deudas o pedir préstamos.

P.: Que escriba y produzca la misma persona ¿no condiciona el vuelo creativo en pos de ahorrar problemas de producción?


D.S.:
Siempre hay pugna entre la producción y lo artístico pero creo que es positiva porque nunca quiero ceder en lo artístico y busco el mejor guión, las mejores locaciones y la mayor cantidad de tomas. Es mítico el tema entre lo comercial y lo artístico pero, a esta altura del ciclo, nunca fuimos a menos en ninguna decisión.

Dejá tu comentario