27 de septiembre 2004 - 00:00

"Esta es una época de vacío"

El director y actor define a quienes, como él, andan por los 40, como «‘generación perdida’, porque no somos ni revolucionarios, ni posmodernos, ni nos pintamos las uñas de negro».
El director y actor define a quienes, como él, andan por los 40, como «‘generación perdida’, porque no somos ni revolucionarios, ni posmodernos, ni nos pintamos las uñas de negro».
"Bella Noche" es un espectáculo de danza y teatro que aborda el universo de lo festivo con sus múltiples facetas. Este «ensayo poético» -tal como lo definen sus creadores- se exhibe los sábados a las 23 en El Ombligo de la Luna (Anchorena 264) y cuenta con dramaturgia y dirección general de Guillermo Arengo y dirección coreográfica de Paula de Luque. Integran el elenco, Soledad Pérez Tranmar, Sofía Mazza, Paula de Luque, Sebastián Raffa y el cantante lírico Marcelo Villalba. Arengo es un habitual colaborador del Grupo Periférico de objetos que dirigen Ana Alvarado, Daniel Veronese y Emilio García Wehbi. Junto a ellos asumió distintos roles, tanto técnicos como interpretativos, en espectáculos como «Máquina Hamlet», «M.M.B. Monteverdi Método Bélico» y «El suicidio. Apócrifo I». En paralelo ha desarrollado una interesante carrera como actor y dramaturgo a la que se suman sus trabajos como fotógrafo teatral y videasta. Entre los últimos títulos de su dramaturgia figuran «Gloria y Marcelo», «Los débiles» y «Circuitos para gente artificial» (ésta última se está exhibiendo en el Centro Cultural Adán Buenosayres)

Periodista:
Esta es la primeravez que dirige un espectáculode danza-teatro.

Guillermo Arengo: Así es. Yo nunca estuve afectado a la danza si bien hay creadores que me interesan mucho como Pina Bausch, Sacha Waltz o el Grupo Rosas, que dirige la belga Anne-Teresa de Keersmaeker. Por eso cuando empezamos a trabajar con este material le pedí a Paula De Luque que codirigiéramos, para poder explotar mejor la expresividad corporal de los bailarines. Ellos ya tenían armado diez minutos de espectáculo, en donde desarrollaban diferentes acciones alrededor de 25 inodoros colocados en hilera. Lo primero que asocié con esas imágenes fue un mundo festivo, pero corrido de registro. No me interesaba una representación realista, sino la creación de una atmósfera que tuviera que ver con la parte de atrás del montaje festivo, con lo queda después. Yo creo que los momentos más logrados de este espectáculo tienen que ver con la melancolía y con el vacío de un fin de fiesta.

P.:
¿Prescindió del texto esta vez?

G.A.: No. Escribí cuatro monólogos para darle a estos personajes que bailan una identidad histórica muy rota y enrarecida. No es un espectáculo de lectura simple y directa; más que contar una historia, quise reflejar una idea de lo festivo tal como la vive nuestra generación. Yo voy a cumplir 40, Paula tiene 38 y el resto del elenco anda más o menos por esa edad. Esta coincidencia generacional nos llevó a volcar en este trabajo ciertos rasgos comunes.


P.:
¿Y qué es lo que caracteriza a su generación?

G.A.: Yo la llamo «la generación perdida» porque no somos ni revolucionarios, ni hippies, ni postmodernos, ni new romantics, ni nos pintamos las uñas de negro. Creo que somos una especie de aguavivas donde no se sabe muy bien dónde está el traste y dónde está la cabeza.


P.:
¿No tienen referentes?

G.A.: Referentes tenemos, sólo que en «Bella Noche» no hacemos foco en ninguna ideología o estética definida. Pero de alguna manera es el producto de haber atravesado distintos procesos sociales. Yo, por ejemplo, tenía 13 años cuando se inició la última dictadura militar y recuerdo que la gente vivía muy replegada, todas las fiestas se hacían en las casas, era como vivir en catacumbas. Después llegó la primavera alfonsinista, pero también ese momento fue muy raro, no fue una auténtica salida hacia la libertad como todos esperábamos. Y qué puedo decir de las últimas décadas, donde la fiesta quedó asociada a la droga y a la histeria.


P.:
¿Se refiere a cierto clima de descontrol?

G.A.: No, no hablo de descontrol o de excesos, sino de vacío. Me refiero a ese gesto de lo festivo que funciona como máscara del vacío. Justamente de eso nos interesó hablar.


Entrevista de Patricia Espinosa

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