6 de enero 2006 - 00:00

Evoca una muestra la mística de los cafés

«Tango» de Aldo Severi, uno de los 42 cuadros de los 17artistas seleccionados para la atractiva exposición «Cafésy sus circunstancias».
«Tango» de Aldo Severi, uno de los 42 cuadros de los 17 artistas seleccionados para la atractiva exposición «Cafés y sus circunstancias».
Recorrer «Cafés y sus circunstancias», la muestra que se exhibe en el Pabellón de las Bellas Artes de la Pontificia Universidad Católica Argentina, invita a cambiar el emblemático verso del tango de Horacio Ferrer por «Los cafés de Buenos Aires tenían ese no sé qué...» Cuarenta y dos cuadros evocan el café, el bar, la orquesta típica, el tango, los billares, un microcosmos de esperas y desencuentros, de retos y de lo irremediable, la última copa, el último café, la charla de los que van a cambiar el mundo.

Un excelente conjunto de Carlos Torrallardona (1913-1986), en el que se destaca «Imágenes del Bajo» (1959), de corte cubista, movimiento muy admirado por el artista y que, como lo quería Braque, seleccionaba, sintetizaba y ordenaba estructuralmente su material figurativo. Hay una «Victrolera» (1979) que en las palabras de Jorge Calvetti, frecuentador de billares desde su adolescencia, «es un símbolo que las representa a todas, tanta ternura, tanta profundidad, tanto dolor y tanta delicadeza».

• Transparencias

De Carlos Cañás (1928) señalamos la severa figuración contrastante con un fondo planimétrico de transparentes azules en «Viejo Rincón» de 1972. Este tipo de muestras permite encontrarse con rarezas como la pequeña y refinada aguada de Mario Zavattaro (Italia-Buenos Aires, 1932), una composición donde se destaca la apostura de un compadrito ante el estaño. Un reencuentro feliz, «Amanece» (1991) de Ernesto Bertani (1949), un excelente período de este artista, obra despojada, acrílico sobre lienzo, con un tratamiento que asemeja al papel arrugado, de carácter escenográfico.

«El Beso Tango Clu»
y «Milonga de mis amores» de Daniel Kaplan (1965) se destacan por la atmósfera íntima, atemporal, de hombres y mujeres en el baile ritual tanguero. Vanina Prajs (1973), obtuvo el título de Licenciada en Artes Visuales por «Bares de Baires», basada en la historia de los cafés.

Presenta obras de la serie «El Británico», tinta sobre papel, una visión aérea, caótica adrede, un dibujo no convencional « manchado» por una pincelada gestual. Aldo Severi (1928-2005) fue un oyente fervoroso y frecuentador de personajes como Pichuco, Caló, Pugliese. En sus cuadros de talante expresionista, «se escuchan» los compases y por su potencia pictórica fue definido como un «Fellini que pinta».

Otro reencuentro: Juan Eichler (Polonia, se radicó en Buenos Aires en 1955). Artista oculto que ha reflejado con ironía y ternura una minuciosa atmósfera del suburbio porteño.

Enrique Crosatto
y, Mariano Sapia nos muestran el «afuera» de cafés de barrio, Hugo Irureta y Jorge Alio, un interior con personajes solitarios.

• Surrealismo

El toque surrealista lo da Juan Carlos Liberti (1930) en sus óleos «El Porteñito», «Así se baila el tango» así como en la tinta «El Viejo Tortoni», de refinada y depurada técnica. Enrique Burone Risso (1956) tiene una sarcástica visión del macho argentino, con cabeza de animal indefinido, en una composición que lo caracteriza y en la que todo gira. «El Bandoneonista» de Ricardo Vivanco (1939) despliega su fuelle con pincelada gestual, Marino Santa María (1949) presenta los banderines con los que en 2005 llamó la atención para recuperar «El Molino», verdadero ejemplo del art-nouveau y que sufre los avatares del abandono.

Se imponen las logradas y contundentes abstracciones
«Tango en rojo» y «Bandoneón y pareja azul» de Roberto del Villano. Cada tanto la crónica periodística rescata la presencia e historia de este lugar legendario de la mitología porteña, quedan algunos ejemplos pero en el caso de no encontrarlos porque han caído bajo la piqueta, esta muestra provee la cuota de nostalgia. Av. Alicia Moreau de Justo 1300. Clausura a fines de Marzo.

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