16 de julio 2004 - 00:00

Exhiben la primera gran retrospectiva de Grippo

«Valijita de panadero», homenaje a Marcel Duchamp, una de las obras que integran la extraordinaria muestra de Víctor Grippo, emotivo recorrido por 30 años de trayectoria.
«Valijita de panadero», homenaje a Marcel Duchamp, una de las obras que integran la extraordinaria muestra de Víctor Grippo, emotivo recorrido por 30 años de trayectoria.
La rigurosidad de la obra de Víctor Grippo (1936-2002) está cargada de emoción. Así lo sentimos cuando vimos su envío a la Bienal de San Pablo de 1998 en la que, en un espacio ascético y sobre 5 mesas blancas con iluminación focalizada de dramático efecto, se leían sus textos cuestionadores sobre una sociedad en camino de ser «fagocitada» por aquellos que viven a expensas de otros. Entre ellos: «La época requiere incrementar los actos de inteligencia verdadera, poéticos y espirituales. Estamos viviendo un progreso virtual mientras en la realidad crecen el hambre y la pobreza, la salud empeora y nuevas y viejas plagas se multiplican». Palabras que hoy cobran un sentido aún más desesperanzado.

Y esa emoción nos acompaña durante el recorrido de la extraordinaria muestra, primera gran retrospectiva con obras desde 1971 hasta 2001 que se realiza en el Malba-Colección Costantini bajo la curaduría de Marcelo Pacheco, curador en jefe de dicho museo y gran conocedor de la obra de este artista sobre el que ya escribió un esclarecedor texto a propósito de la muestra «Arte de Argentina» (1994) que tuvo lugar en el Museo de Arte Moderno de Oxford (Inglaterra).

Considerado como artista conceptual, Grippo enfatiza el trabajo, la ética, la vida. ¿Qué proponemos ante una exhibición de 100 obras, objetos, cajas blancas y cajas con plomo, valijitas, instalaciones, obras en proceso, documentación fotográfica de sus acciones urbanas, ambientaciones, ciudades blancas, mesas de reflexión, la última escrita en 2001?. En primer lugar admirar la jerarquización que Grippo imprimió a las cosas simples, «reparar en lo que no se ve de los objetos cotidianos».

También tratar de borrar el prejuicio ante lo conceptual, generalmente confundido con hermetismo, es decir, impenetrable, cerrado. Es precisamente el recorrido de la exposición lo que va progresivamente echando por tierra ese concepto ya que lo poético, lo humano, prevalecen. Se sabe que fue un habilidoso artesano que no apeló a sofisticados materiales, por eso, las mesas simples, una ramita, las herramientas esenciales para el trabajo, la plomada, la rosa -símbolo de lo transitorio- harina, levadura y agua para el pan, la papa, un elemento paradigmático de su iconografía relacionada con sus conocimientos científicos y que aún provoca infinitas lecturas, no sólo como alimento y productora de energía, sino políticas, sociales y artísticas.

Alimento, tierra, fuego, están en un universo en el que se funden la energía, la alquimia -fue un gran lector de tratados sobre el tema-y a su vez, conocedor de las prácticas de manipulación de metales (fue también un destacado orfebre, oficio del que vivió gran parte de su vida). De allí, la transformación y transmutación a la que fueron sometidos los elementos con los que trabajaba. Algo importante se percibe en la sala: el silencio. Grippo vivió una vida silenciosa. Ante sus obras, el contemplador asume una actitud sacral, como intentando develar un secreto, de la misma manera, casi ritual, con la que Grippo las planeaba y ejecutaba.

No alcanza una sola visita. La aproximación a su obra está imbuida de alegorías, símbolos, claves, reflexiones, la palabra, propia y ajena, la poesía « ...Fue mesa de sastre, de planchadora, de carpintero...aquí se rompieron y arreglaron relojes. Se derramó agua, y también vino. No faltaron manchas de tinta que se limpiaron prolijamente para poder amasar la harina...».

Grippo
creía en la idea utópica del poder transformador del arte. Al salir de esta muestra singular, creemos que esa transformación es todavía posible. «Víctor Grippo. Una Retrospectiva. Obras 1971-2001» clausura el 6 de septiembre. Av. Figueroa Alcorta 3415.

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