Cannes: poco glamour, mucha política y tests de saliva

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El film musical “Annette”, con Adam Driver y Marion Cotillard, abrió ayer el Festival de Cannes, cuyo jurado presidido por Spike Lee formuló más declaraciones políticas que las que suelen escucharse en los Oscar, ahora contra los “gangsters” que dominan al mundo, como Donald Trump, Jair Bolsonaro y Vladímir Putin. Según Lee, el primer afroamericano que está al frente del jurado, no sólo se debe “criticar las películas sino también al mundo”. Citando el caso de George Floyd, deploró además que en su país los negros sigan siendo “cazados como animales”. En la tradicional rueda de prensa del jurado, otros miembros se mostraron combativos, como el brasileño Kleber Mendonça Filho. El director de “Bacurau” defendió que una manera de “resistir” es dando a conocer la información y denunció por ejemplo “el cierre de la Cinemateca brasileña desde hace más de un año”, una forma “muy clara de reprimir la cultura y el cine”.

Las mujeres, que son mayoría en el jurado, reivindicaron más igualdad en la industria, recordando que solo una de ellas, Jane Campion, se ha llevado la Palma de Oro en toda la historia del Festival por “El Piano”, en 1993 .“Inclusive en el seno de una cultura tan masculina, hacemos películas diferentes, explicamos las historias de otra manera. Vamos a ver qué pasa” con un jurado con cinco mujeres y cuatro hombres, dijo la actriz Maggie Gyllenhaal.

Pedro Almodóvar, Andie MacDowell, Jessica Chastain y Helen Mirren, entre otras figuras, asistieron a la ceremonia de apertura del festival, que no pudo celebrarse el año pasado debido a la pandemia. Pese a los protocolos impuestos a los asistentes, algunas estrellas posaron ante las cámaras sin barbijos a la vez que se escapó algún que otro beso, si bien los organizadores habían asegurado que estos se habían “acabado”. “Es importante el regreso del Festival y poder celebrar el cine de autor en la gran pantalla”, dijo Almodóvar de vuelta a Cannes dos años después de haber competido por sexta vez por la Palma de Oro con “Dolor y gloria”. El director español fue el encargado de otorgar la Palma de Oro de Honor a Jodie Foster, 45 años después de que la actriz y directora estadounidense pisara por primera vez Cannes con “Taxi Driver”, de Martin Scorsese. “Quién hubiese pensado que esa niña se convertiría en la artista excepcional que es ahora”, dijo Almodóvar. Foster mostró su “orgullo de pertenecer a la comunidad” cinematográfica y celebró también el regreso del festival, aunque “no hay nada como pasar una velada en ‘jogging’ mirando una película”, bromeó. A los organizadores poca gracia ha de haberles hecho.

Pese a la falta de barbijos ante las cámaras y los besos furtivos, el Festival estableció para el resto de los mortales condiciones de acceso estrictas: los europeos vacunados o con inmunidad natural deben presentar el documento sanitario reconocido por la UE y los demás hacerse un PCR cada 48 horas. Las salas no tienen limitación de aforo.

Una de las mayores molestias es la prueba de saliva, método para comprobar la presencia del covid en Cannes. Aunque el proceso no implica hisopar las fosas nasales, hay que escupir a veces hasta 15 veces en tubitos plásticos para reunir la cantidad suficiente de saliva. Las largas filas que esperaban echar su escupitajo atentó contra el habitual glamour del festival. Y ni qué decir los casos en que a alguien se le escapó un resto de comida y le invalidaron la prueba. Por eso, ya desde ayer, Cannes puso carteles en los que se requiere a los que van a ser testeados que no hayan comido, ni fumado, ni se hayan lavado los dientes media hora antes del test.

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