Espectáculos

Ventana Sur abrió ayer junto a Cannes su nueva edición

Jerome Paillard, titular del mercado del famoso festival francés, está en Buenos Aires junto a su director artístico, Thierry Frémaux.

Se inauguró ayer la 11a edición de Ventana Sur, mercado cinematográfico organizado conjuntamente por el Incaa y el Marché du Film del Festival de Cannes, cuya creación, al igual que el vínculo con el poderoso par francés, fue obra del exdirector de Internacionales del Incaa, Bernardo Bergeret. También creó Bergeret, para Ventana Sur, el apartado Blood Window, que impulsó el cine de genero fantástico de la Argentina a nivel internacional, y la relación con el festival de Sitges.

Ventana Sur, que se desarrolla en la Universidad Católica Argentina, Puerto Madero, tiene como objetivo nuclear a la industria audiovisual internacional y ofrecer la posibilidad a guionistas, productores y directores locales de presentar sus proyectos a grandes compañías como Viacom, AMC, Turner, Disney o Netflix, con el fin de obtener financiación. De igual modo, esos gigantes concurren al foro en busca de ideas originales para satisfacer la amplia demanda de nuevos contenidos ante audiencias hipersegmentadas y exigentes. El año pasado se concretaron más de 100 producciones a través de esta iniciativa.

En el marco de Ventana Sur, que funcionará hasta el 8 de diciembre, se presentará la Semana del Festival de Cine de Cannes con films seleccionados por su director artístico, Thierry Frémaux. Con el lema “mirar a Europa”, las proyecciones se realizan en el cine Gaumont, que ayer fue reinaugurado tras una remodelación que intentó mantener su estructura original. Fundado en 1946, el Gaumont se convirtió en 2003 en Espacio Incaa Km. 0. En el Gaumont funciona desde hace años el histórico Cineclub Núcleo fundado por Salvador Sammaritano y continuado por su hijo Alejandro. Los films para la Semana del Festival de Cannes (entre ellos títulos de Xavier Dolan, Terrence Malik y Gaspar Noé), fueron seleccionadas por Frémaux.

El director del festival de Cannes, en estos días, también prepara con Bergeret una exhibición cinematográfica especial que tendrá lugar a mediados de 2020 en el Teatro Colón, con la proyección de la segunda parte de “La aventura comienza”, del mismo Frémaux (que será su narrador), y con orquesta en vivo, velada en la que se anunciará la realización en Buenos Aires del Festival de Lyon a partir de 2021. Ese festival fue creado por Frémaux y Bertrand Tavernier, cuenta con el mayor número de estrellas asistentes en el mundo.

Volviendo a Ventana Sur, en diálogo con este diario, Ralph Haiek, presidente del Incaa, señaló: “Estamos en la era del titanio. Ya no es la de oro ni la de platino, y lo digo en relación a que lo que hoy manda es el contenido digital; hacia allí va el consumo. El tema no sólo del Incaa sino de los institutos de cine del mundo es que estamos atados a decretos y leyes que no se coresponden con la realidad dinámca. Si no reaccionamos con políticas públicas, los cines se convertirán en museos, en contraste con las multisalas, que casi lo único que proyectan es ciencia ficción de Marvel o el film de Freddy Mercury”.

Ante la pregunta de este diario sobre la insistencia de Cannes en no dejar competir films de Netflix, pero fomentar en su sección “mercado” las coproducciones con los gigantes del streaming, Jerome Paillard, director ejecutivo del Marché du Film de ese festival, explicó: “Son dos cosas distintas. El mercado no es el festival; el mercado es eficaz y ese lugar de encuentro sirve para hacer contacto entre Latinoamérica y el resto del mundo. Netflix y sus competidores del streaming son grandes clientes, las plataformas van a Cannes y las reglas del festival establecen que no pueden estar en competencia, pero sí fuera de ella. Todo cambia tan rápido que Netflix compró la semana pasada un cine histórico de Nueva York, de modo que el negocio se vuelve cada vez más insondable, sumado a films como ‘Roma’ o ‘The Irishman’ en esa plataforma. También hay público que se queja por no poder ver esos films en los cines, pero todo eso cambiará, y cada vez más gente que hace cine entrará al streaming porque confía en ellos como productores de contenidos”.

Poco a poco, los cineastas que defienden con más ahínco a las pantallas de cine, muestran signos de claudicación. Ayer Martin Scorsese salió a dar consejos de cómo ver “El irlandés”: pidió “por favor” no verla en teléfonos y, para aquellos que no tuvieran la posibilidad de verla en una sala, se resignó a que lo hicieran en tablets, pero “que sean grandes”. El mercado no es el festival de Cannes, según palabras de Paillard, y muchas veces los films de festival van por carriles opuestos a los del gran público. El interrogante que subyace es quién ve el cine de festivales. Venecia, a diferencia de Cannes, admitió a Netflix en competencia: el año pasado ganó “Roma” y este año “Joker”, récord en recaudación.

Una de las mesas de Ventana Sur será “Innovación en festivales” y la pregunta por los desafíos que deben enfrentar para seguir destacándose (jueves a las 11). Otras mesas de interés serán “Del cine al teatro”, sobre películas adaptadas para teatro, espectáculos que son presentados en cines y el proceso para evaluar una posible adaptación, a cargo de Diego Kolankowsky (“Despertar de primavera”), Mirta Romay (“Perfectos desconocidos”) y Tomás Rottemberg (“La mujer de al lado”), hoy a las 15; “Writers room, el concepto”, tratará sobre los beneficios de desarrollar una ficción con una mesa de guionistas, con Sebastián Borensztein y Daniel Burman (hoy a las 17).

Haiek concluyó: “Este año se anunciaron nuevas plataformas con altos presupuestos para producir contenidos originales, en tiempos en que no circulan las latas. Se habla de inversiones con números como los del petróleo, si se recuerda que Apple anunció que invertirá 9 mil millones de dólares en contenidos. Si tomamos España, México o Colombia, que producen mucho, con 20 series de 5 o 6 millones de dólares, suman 120 millones anuales. El presupuesto del Incaa es de 30 millones de dólares que van a películas, 4 veces menos que esos países. Pero no sólo no estamos en pleno empleo sino que no tenemos incentivos fiscales para que otros países se sientan atraídos en invertir en la Argentina”.

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