Luego de un lustro de demoras, juicios, campañas en contra, enfermedades, renuncias y hasta un par de muertes, se confirmó la concreción de «El exorcista 4», que el director Paul Schrader, comenzaría a rodar en noviembre en Marruecos. El protagonista será el actor sueco Stellan Skarsgard tras la renuncia de Liam Neeson, hasta hace poco el candidato a interpretar al padre Merrin (el papel que hacía Max von Sydow en «El exorcista» original).
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Si la noticia parece tener un aire a «deja vu» se debe a que el año pasado se había anunciado exactamente lo mismo, apenas con un poco más de seguridad que varias informaciones idénticas reproducidas por la prensa desde mediados de la década del '90.
El director que finalmente tomó el mando del film en 2001 era el recientemente fallecido John Frankenheimer. Mientras el autor, guionista y director William Peter Blatty seguía oponiéndose con saña a la nueva secuela y se asociaba al realizador William Friedkin en una demanda contra el estudio, acusado de no respetar su porcentaje de ganancias del relanzamiento del film original, el actor Jason Miller moría a los 62 años de un paro cardíaco. Y Frankenheimer intentaba coordinar la preproducción del nuevo Exorcista mientras empezaba a sufir una gravísima enfermedad en la columna. Después de varios meses de preparar la película, su estado de salud lo obligó a abandonar el proyecto. Todo se congeló de nuevo, y no se supo nada por varios meses.
•Curiosidad
A mediados de junio pasado, poco después de la muerte de Frankenheimer, comenzaron a reaparecer rumores que culminaron un mes más tarde en la confirmación de Paul Schrader como nuevo director. La elección de Schrader puede parecer curiosa para quien sólo lo recuerde por sus guiones para Martin Scorsese, como «Taxi Driver» y la reciente «Vidas al límite». Sin embargo, los temas místicos y las imágenes truculentas ocuparon un lugar importante en las películas dirigidas por Schrader, como «Hardcore» y la explícita remake de «Cat People» («La Marca de la pantera»).
Siguiendo años de rumores intermitentes, en 1997 Morgan Creek anunció un proyecto titulado «The Exorcist: The Beggining», donde ya quedaba claro el carácter de precuela del cuarto film de la saga creada a partir de una novela de Blatty. El libro de William Wisher («Terminator 2») inmediatamente comenzó a ser reescrito por Caleb Carr (autor de excelentes novelas de horror como «El alienista»). Carr cambió el título a «The Exorcist: Dominion» al ser mencionado como seguro realizador de un relato que retrocedía medio siglo en el tiempo para narrar las experiencias de un joven padre Merrin (que en el original interpretaba Max von Sydow) luego de la Segunda Guerra Mundial, superando una profunda crisis de fe al enfrentar una prueba tan temible como tener que hacerse cargo de un exorcismo.
Todo esto estaba levemente mencionado brevemente por Blatty, pero este aparente respeto por la historia de Merrin no logró convencer al principal factotum de la saga. Como autor de la novela, del guión del primer film y escritor y director de la tercera parte, la opinión de Blatty obviamente tiene peso: «aburrido» y «prescindible» fueron algunos de los adjetivos que utilizó para referirse al guión de Caleb Carr y William Wisher. Durante años Blatty aprovechó cada ocasión para expresar públicamente su rechazo terminante al nuevo film.
Luego de las duras críticas que recibió como director de «El exorcista 3», es probable que un debut exitoso como cineasta de otro escritor, Caleb Carr, sea la peor pesadilla de Blatty, y no cabe duda de que sus ataques no sólo terminaron desplazando a Carr de la silla del director, sino que influyeron para congelar durante años el rodaje.
Claro que cuando el relanzamiento de la primera película obtuvo 40 millones en el box office, la precuela tendría que haberse reactivado sin demora. Pero los fantasmas de «El exorcista» no dejan de acompañar cualquier buena señal con infinidad de malas vibraciones.
En medio del éxito inédito Si se quiere creer en esta leyenda negra, no se puede dejar de recordar que Marlon Brando sufrió una neumonía y tuvo que retirarse del papel de exorcista cubierto de vómito en la parodia «Scary Movie 2», aun cuando ya había cobrado el millón de dólares que había requerido por la breve escena, que terminó interpretando James Woods. En este caso la mala suerte fue para los productores que aceptaron sin mucha pelea que Brando se quede con el millón de dólares, generosa estrategia financiera que por lo visto no es compartida por los productores demandados por Friedkin y Blatty.
Encomendándose a sus santos favoritos, en noviembre Schrader estará comenzando el rodaje en Marruecos, con miras a un estreno mundial en 2003, treinta años más tarde de aquellas funciones legendarias que debían incluir una ambulancia en la puerta de los cines.
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