«Cossi fan tutte», ópera de Mozart. Con C. Filipcic Holm, R. Winnica, G. Centeno, M. De Salvo, S. Stelman y G. Gallardo. Regie: Ana D'Anna. Clave: César Tello. Asoc. Prof. Orq. Estable del Teatro Colón, Dir.: A. Russo (23/03, Teatro Avenida.)
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L a puesta en escena de esta ópera estrenada en 1790, supone un gran desafío. En los tiempos que corren, no es tarea fácil hacer creíble un argumento que gira alrededor del tema de la fidelidad femenina, y su comprobación por parte de dos amantes que sucumbieron a una apuesta. Como sucede con otros casos similares, en los cuales los argumentos son inverosímiles o insustanciales, aquí es el magnífico tratamiento vocal y la música, que llega a las fronteras de lo sublime, lo que justifica su exhumación.
Proveedora de generosos momentos placenteros, esta «Cossi fan tutte» se ve y se escucha como si fuera un tratamiento balsámico. En esta puesta de Ana D'Anna, despojada de escenografía y objetos rococó, la trama se defiende a fuerza de sutiles e ingeniosos «gags» teatrales, con cantantes de voces frescas y luminosa juventud, y una orquesta de profesionales que tradujo la densa y compleja partitura con espontaneidad y sin fisuras, lo que se disfrutó «da capo al fine».
La preparación, la experiencia y el trabajo abarcativo del director Antonio Russo, da un resultado musical de primera categoría, por lo tanto, él y sus músicos fueron, ovacionados con justicia. Lo mismo la regista y su equipo técnico, que crearon una dinámica escénica en base a telones, luces y talento.
La gran revelación es la soprano Carla Filipcic Holm en el rol de Fiordiligi, que suma a su simpatía personal una voz atractiva y bien timbrada, que luce en su esplendor en las comprometidas arias solistas, pero que también amalgama con elasticidad en los concertantes. Raquel Winnica como Dorabella cumple su cometido; y Sonia Stelman como Despina es un derroche de simpatía. Mario de Salvo personificó a Guglielmo, maduro vocalmente y afirmado escénicamente; Gabriel Centeno como Ferrando se debatió con su difícil parte y superó el trance. El veterano Gui Gallardo puso toda su experiencia en el rol de Don Alfonso. El Coro de Juventus Lyrica, preparado por Miguel Pesce excelente en sus participaciones, así como César Tello con el clave en los recitativos. En suma, una experiencia gratificante que honra a Mozart y expande el placer de la armonía a los oyentes. Nuevas funciones el 27 y 30 de marzo. Imperdible.
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