28 de junio 2006 - 00:00
Gamerro enfrenta una "rivalidad cultural"
-
La industria de la música latina generó ingresos por más u$s1.000 millones en EEUU durante 2025
-
Coachella 2026: días, horarios y cómo ver el festival encabezado por Sabrina Carpenter, Justin Bieber y Karol G
Carlos
Gamerro, fuera
de sus
consagradas
novelas,
explora los
mitos
fundacionales
nuestra
literatura
relacionándolos
con los de los
países de
habla inglesa.
P.: ¿Por qué dice que nuestra literatura comienza como una obra muy buena y una muy mala, del mismo autor: Esteban Echeverría?
C.G.: Echeverría me permite un paralelismo con Howthorne y el comienzo de la literatura norteamericana. Fueron estrictamente contemporáneos.Ambos establecen la primera gran obra de ficción de su país. Nuestro primer gran texto de ficción es «El Matadero», obviamente el «Martín Fierro» es mucho más completo, pero posterior. Echeverria pudo llegar a hacer muy poco, dadas las condiciones que hacían insostenible un proyecto literario, más aún en el exilio y con la persecución del rosismo. Mientras Hawthorne tuvo en Estados Unidos la posibilidad de construir una obra, Echeverríapudo apenas establecerun fragmento de su proyecto y en las peores condiciones. Esto se nota cuando se leen «El Matadero» y «La Cautiva», y se descubre junto a lo extraordinario que es «El matadero», lo malo que es «La Cautiva». Acaso sirven para enseñar la diferencia entre valor histórico y real valor literario.
P.: ¿Por que lejos de la cátedra universitaria pudo empezar a pensar la literatura?
C.G.: En mi paso por la universidad como docente escribí sólo dos papers y quedé insatisfecho con ambos. Cuando comencé a escribir para un público más amplio, con una obra narrativa publicada, mi posibilidad de hablar sobre literatura tuvo que ver más con lo que había descubierto como escritor y como lector más pasional. Podía escribir en primera persona lo que sentía y no sólo lo que pensaba. Traté de ofrecer mis propias ideas y no de las de otros.Al público lector fuera del ámbito académico hay que ganarlo, interesarlo del principio al fin, como lo hace Bloom.
P.: ¿Por eso cuando trata de Borges señala una experiencia que él no tuvo pero sobre la que escribió?
C.G.: Me interesó en Borges su fascinación por una experiencia que no tuvo, que a quienes no la han tenido se les hace difícil de entender de que se trata, pero en quienes la tuvieron, como Walt Whitman, se nota una diferencia radical del lugar desde donde escriben. Esto me sirvió para recordar que Borges no es un filósofo sino un escritor que trabaja con la filosofía. Un filósofo tiene que construir un sistema, creer en él y defenderlo. Borges para escribir un cuento un día podía ser platónico y al otro aristotélico.
Entrevista de Máximo Soto


Dejá tu comentario