8 de agosto 2008 - 00:00

Gritos y susurros por legado Bergman

Ingmar Bergman, fallecido hace un año, siempre estuvoenfrentado con el Estado sueco por conflictos impositivos.Pero, así como no quiso que el gobierno explotara comomuseo su residencia, tampoco éste se muestra interesadoen hacerlo.
Ingmar Bergman, fallecido hace un año, siempre estuvo enfrentado con el Estado sueco por conflictos impositivos. Pero, así como no quiso que el gobierno explotara como museo su residencia, tampoco éste se muestra interesado en hacerlo.
Estocolmo (DPA y Especial) - Como si se tratara de otro de sus complicados dramas familiares, esta vez póstumo, el testamento de Ingmar Bergman, de quien se cumplió días atrás un año de su muerte, está generando confrontaciones en los que todos alzan la voz. El genial cineasta sueco decidió no ceder el manejo directo de sus bienes a sus ocho hijos vivos y a los descendientes de un noveno, ya fallecido, sino que impuso que todo fuera a subasta pública. Su propiedad más importante es su casa-museo en la isla báltica de Farö, que ahora enfrenta un futuro incierto ya que podría ser subastada públicamente y perderse su condición de emblema cultural mundial. Podría ocurrir, inclusive, que hasta la comprara un millonario desinteresado de su significación cultural e histórica y destinarla a un club privado.

Hay que recordar que, más allá de la relación con sus propios hijos, Bergman sostuvo siempre un conflicto con el estado sueco por las cargas impositivas (inclusive, se exilió en una oportunidad cuando dijo sentirse injustamente perseguido por las autoridades fiscales), de modo que mucho menos hubiera deseado que el Estado dispusiera de sus propiedades como bien cultural.

«Si la casa de Bergman en Farö entra en el mercado inmobiliario internacional para su venta, sería como un sacrilegio», dijo la gestora cultural Kerstin Vinterhed, quien junto con los organizadores de la Semana Bergman que se realiza todos los años en la isla al sur de Gotland quieren que la casa siga siendo accesible a todo aquel que quiera visitarla. La residencia cuenta con un cine privado, famoso entre los cinéfilos del mundo, y una vieja escuela usada como archivo.

Bergman se enamoró de Farö en 1961 durante el rodaje de «Såsom i en spegel» Detrás de un vidrio oscuro») e hizo famosa a la isla de sólo 600 habitantes al convertirse con el tiempo en el único residente permanente. Todos los días, el director veía películas en el cine privado con 17 asientos, ubicado a un par de kilómetros de su casa de nueva construcción. Fue en esa casa en donde murió a los 89 años el 31 de julio de 2007.

Bergman estableció claramente en su última voluntad que todas sus posesiones en Farö «fuesen vendidas al mejor postor». Como portavoz de Ingmar Bergman, fallecido hace un año,siempre estuvo enfrentado con el Estado sueco por conflictos impositivos. Pero, así como no quiso que el gobierno explotara como museo su residencia, tampoco éste se muestra interesado en hacerlo. los ochos hijos vivos del cineasta y de los descendientes del noveno fallecido, su hijo Daniel Bergman dijo que se cumplirá el deseo del testamento, pero que la oferta más alta no tiene por qué ser la «mejor».

Los fans del cine suecos entendieron estas declaraciones como un guiño a fundaciones privadas y estatales para que se pongan a trabajar para conservar la herencia de Bergman. Jannike Ahlund, de la Semana Bergman, se queja de la « extraña falta de interés» del gobierno de Estocolmo en Farö. La ministra de Cultura, Lena Adelsohn Liljeroth, excluyó ya varias veces que el Estado vaya a invertir dinero público en la compra.

Ahlund quiere reunir por tanto dinero de otra forma para impedir que la villa se pierda para siempre para el público en caso de ser comprada como residencia de verano por algún rico.
Y pide que al menos el Estado se haga cargo de los costos de funcionamiento del Centro Bergman, cuando se cree. «Tendría que ser obvio que ante un nombre mundial como el de Bergman el Estado se tiene que implicar».

El problema es que ni se ha dado luz verde para ello ni tampoco hay suficiente dinero reunido de otras fuentes. Daniel Bergman, de 45 años, dijo que la fecha tope de venta será finales de 2009.

El sacristán de la iglesia de Farö, Lars-Olf Malmqvist, conoce el gran interés que existe en la isla a causa de Bergman. «Desde su entierro siempre estamos llenos», explicó en la radio. Miles de personas acuden a la iglesia a encender velas en memoria del creador de «La fuente de la doncella», «El silencio» y «Escenas de la vida conyugal».

El cineasta compró la granja de Hammers en Farö en la década de 1960, y en 1967 mandó construir a su gusto una casa de 300 metros cuadrados, que incluye además un bosque de 20 hectáreas y otras dos construcciones. En la vecina propiedad de DTMmba, el cineasta hizo construir dos viviendas más.

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