24 de junio 2024 - 12:55

Guerschberg: "La industria de la música viró a un lugar poco artístico"

Nicolás, pianista, y Alejandro Guerschberg, bandoneonista, estrenaron disco juntos, "Contra las cuerdas", disponible en plataformas.

Los hermanos Guerschberg lanzaron su primer disco conjunto, Contra las cuerdas. 

Los hermanos Guerschberg lanzaron su primer disco conjunto, "Contra las cuerdas". 

“Spotifiy es fantástico pero también perjudicial para poder profundizar. La industria de la música dejó de lado justamente la música, apunta a otra cosa”, dice Nicolás Guerschberg, pianista y compositor de Escalandrum con Pipi Piazzolla.

“Falta espacio para tocar, hay menos festivales, hay quietud en los grandes centros culturales”, dice Alejandro Guerschberg, hermano de Nicolás y bandoneonista discípulo de Julio Pane. Ambos lanzaron el disco “Contra las cuerdas”, un dúo de hermanos, que puede escucharse en todas la plataformas. Conversamos con ambos.

Periodista: ¿Cómo es esta experiencia del dúo con tu hermano? ¿Cómo surgió?

Alejandro Guerschberg: Trabajamos mucho juntos siempre, toqué en grupos que él dirigió, grabamos canciones, viajamos por Europa, Centroamérica, Oriente, grabamos música de películas y esta experiencia plasma todo eso que venimos haciendo hace años. Le pedí a Nico que escribiera para esta formación de dúo con quinteto de cuerdas y lo hizo de muy buena gana.

Nicolás Guerschberg: Es un proyecto de hermanos en el cual lo afectivo, lo fraterno y lo familiar tiene mucho que ver. Compartimos la música desde siempre, yo arranqué primero porque soy más grande y al poco tiempo él empezó y seguimos juntos en ensambles, giras. Es único poder trabajar y hacer música con mi hermano, es muy especial, suma a nuestra relación. El dice que es músico por mi culpa y yo cuento con él.

P.: ¿Qué genero predomina, que fusiones aparecen?

N.G.: Está más cerca del tango pero soy compositor de las piezas entonces siento que me atraviesa el jazz, improvisación, música de autor, latinoamericana, contemporánea, del siglo XX, se van filtrando esas influencias. La base en piano, bandoneón y cuerdas es tanguero no tradicional.

A.G.: Hay música de Buenos Aires y podría llamarse música argentina actual. Con influencias de la música académica, camarística, tiene improvisación y aparecen momentos jazzísticos pero está escrito con libertad de que los solos y fraseos se puedan expresar como uno quiere. Aunque sin tanta libertad como el jazz, está pautado pero no está agarrado a una raíz en particular. Es una mezcla de todo lo que tiene Nico en el lenguaje.

P.: ¿Como ves el momento del jazz y la música hoy?

A.G.: Respecto de la música no masiva, en mi caso el tango nuevo, se siente la ausencia de espacios de apoyo oficial. En espacios privados sigue funcionando, se han reducido los espacios para tango, están supeditados al baile y al turismo. Hay menos ciclos de música, los festivales eran más grandes, los espacios grandes como CCK están en una quietud. Siempre buscamos apoyo porque al ser el tango una música que representa la cultura sin ser mainstream necesita de lo oficial, de las provincias y municipios. Hay recorte grande. Lo privado en jazz funciona más o menos bien para público acotado y con cierto poder adquisitivo.

N.G.: El jazz pasa por un muy buen momento, depende de la creatividad y las ganas, no hay mucha industria ni objetivos que no sean otra cosa que tocar. La industria musical está virada hacia un lugar no muy artístico, en otros momentos la música popular tenía contenidos en que la música era más importante pero ahora no lo es en esas propuestas mainstream. La música que hago es un espacio de resistencia, no para vender, es meramente artístico. Tocamos en clubs de jazz y música, la gente viene con muchas ganas y no tocamos para públicos masivos.

P.: ¿Cómo te llevás con Spotifiy para difusión de música? ¿Qué ganó y qué perdió la música con las plataformas?

N.G.: Para mi generación es un sueño, una locura, comprábamos CDs, LP, pero si me decías a mis 20 que iba a tener toda la música en mi bolsillo no hubiera podido creerlo. Es bueno ese acceso, no está mal pero por otro lado se profundiza menos. Antes gastaba cintas de cassettes y llegaba a escuchar discos hasta rallarlos, ahora con todo al alcance los algoritmos te tiran playlists.

A.G.: Es una herramienta increíble. De chico escuchaba cassettes, luego compacts, y esa cantidad y enormidad de información a la que accedemos gracias a las plataformas es increíble, no tiene límite. Tal vez eso hace que haya algo efímero, inmediato, rápido, fraccionado, se extraña el anhelar los discos, ir a buscarlos, que tengan un arte de tapa física, que tengan más información de la técnica, lugares de grabación, equipo que participó, eso me falta. Sin embargo el acceso es mucho más fácil, más inmediato. Me gusta mucho Spotify, es completo, están las letras, también Tidal que tiene audio en mejor calidad. Me metí en el mundo del vinilo para rescatar discos de mi familia, mis viejos, tengo una bandeja y escucho, me gusta lo lindo de las tapas y tiene eso de escuchar toda la cara del disco de un lado, darle su momento. Para el común de la gente ese ritual está perdido. Ni hablar de cambiar discos en el Parque Rivadavia o buscarlos en tiendas.

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