21 de noviembre 2000 - 00:00
Gusta refinada historia de un autor canadiense
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(22-11-00) En los días previos a la Navidad del '45, Louis Bapaume, tras un viaje en automóvil bastante dificultoso que prosigue a pie y más tarde en trineo, arriba a Saint-Aldor, una pequeña población en el Canadá de habla francesa. La finalidad del viaje, nada explícita, es ponerse en contacto con la familia Von Croft. Bapaume ya no es joven, muestra un cuerpo gastado y poco atractivo. Ha sido un músico refinado, con especial dedicación al género coral y religioso. Alguna vez, veinte años atrás, enseñó música a las señoritas Von Croft.
La ruta, el hospedaje en casa del jefe de estación, Hurtubise, y las escasas horas que el protagonista gasta en Saint-Aldor, constituyen la anécdota del libro. Un material exiguo, aparentemente, una historia que se podría contar en dos líneas. Pero nada es como simula ser. Todo es equívoco entre los pocos personajes que por el libro circulan; todo, en este mundo nevado y desolado, y en esta aldea cuya gente, casi sin excepción, se encuentra en la iglesia velando el cuerpo de una niña recién rescatado de los hielos.
Gaetan Soucy juega con la ambigüedad. Prueba ser un maestro en el manejo de la apariencia. Ha sabido extremar los recursos de Henry James. El resultado es una novela extraña, desconcertante, pero no por ello menos atractiva. Felizmente la traducción no ha perjudicado al texto. Gaetan Soucy, nacido en Montreal, estudió física, literatura y filosofía, y suele residir en Japón. «La absolución» es su segunda novela. Con ella, en 1998, obtuvo el "Grand Prix du livre de Montreal", quizás el más importante en Canadá.




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