Historia de amor que alcanza nivel mítico

Espectáculos

Héctor Tizón «La belleza del mundo» (Bs. As., Seix Barral, 2004, 205 págs.)

El escritor Héctor Tizón (1929) recorrió el mundo como diplomático y periodista, pero también sufrió varios años de exilio. Desde 1985 reside en Yala, su pueblo natal, ubicado a pocos kilómetros de la ciudad de Jujuy, en donde también se desempeña como Juez de la Corte Suprema.

Quizás fue esta curiosa combinatoria de oficios la que le brindó a Tizón ese delicado registro de la conducta humana que se percibe en toda su obra y que valiéndose de una prosa despojada y de deslumbrante sencillez aparece siempre ligado a preocupaciones de índole metafísica. El autor de «Fuego en Casabindo» (cuya versión operística se estrenará en el Teatro Colón el próximo 1º de junio) dijo haberse formado en la cultura del Alto Perú y eso es algo que se percibe claramente en todas sus historias, ya sea a través del habla de sus personajes, de los paisajes que evoca o del ritmo pausado con que se desenvuelven sus vidas. En «La belleza del mundo» se perciben todos estos elementos, pero nadie podría tildar a esta novela (y a ninguna de las anteriormente publicadas) de pintoresca o folklórica. Tizón toma los espacios que conoce y los vuelve universales, puesto que las experiencias de sus personajes lo son. Aquí el protagonista es un joven apicultor fascinado por su infantil e imprevisible esposa. La orfandad de ambos los une rápidamente en matrimonio y éste transcurre en aparente armonía (a él le cuesta entender los súbitos cambios emocionales de ella) hasta que un día la mujer se va con otro. El apicultor huye del pueblo y pasa veinte años vagabundeando sin rumbo, como una especie de muerto en vida. Finalmente, algo -tan impreciso y subjetivo como el paso del tiempo, la purificación a través del dolor, o quizás el hartazgo de haber renunciado a los placeres de la vida-lo hace volver. El ambiente bucólico de la primera parte (cuando todavía no se ha desatado el conflicto, pero ya se preanuncia) da paso a la vertiginosa travesía de un alma a la deriva que en tren de anular su pasado vació al mundo de sentido. «La belleza del mundo» es, si cabe, una de las novelas más sabias y deslumbrantes que haya escrito Tizón. Sus conmovedoras reflexiones acerca del dolor, la soledad y el tiempo que cura y desgasta, enriquecen la lectura de esta historia de amor cargada de suspenso y aliento mítico. Vale la pena, entonces, degustar esta novela poco a poco, por más que invite a ser leída de un tirón.

Patricia Espinosa

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