Con el mismo espíritu de los films sexoleros de los años 80

Espectáculos

En los buenos, viejos tiempos, el público de cines populares habría corrido a ver esta película, al menos en su primera semana de exhibición. Tiene sexo, violencia, alude a los manejos turbios de la noche porteña, la televisión y la política. Personajes principales, una chica con ansias de fama bailando en tugurios y teatros de revistas; su representante, manager, amante y proxeneta, y un periodista de esos que hablan indignados a cámara sin que nadie les dé bolilla. Su contrato está en la cuerda floja, por lo que se ve obligado a presentar algo ganchero cuanto antes. Así que, como una cosa lleva a la otra, y como esto es una película, el hombre sale a buscar al gerente de una empresa contaminadora y termina encontrando a la chica en la cama. “Talento puro”, la define un cliente.

Al día siguiente el cafisho le da al periodista, de puro bueno, una carpeta comprometedora con denuncias fuertes y unos dólares para viáticos. La carpeta huele a pescado podrido, pero los dólares los agarra la mujer del infeliz “para pagar el colegio de los chicos”. Las cosas se complican, se vuelven inverosímiles, pero uno ya está enganchado y quiere saber cómo se resuelve todo esto. En verdad, la película se estira, va perdiendo fuerza, pero de golpe sorprende con un giro inesperado que cierra debidamente el cuadro y redondea su historia bien al estilo del cine negro. Intérpretes, Luis Machin, Martina Krasinsky. Autor, el activo Eduardo Pinto, hombre de cine. Libreto, Rodolfo Cela, hombre de la televisión, a cuya memoria está dedicado el trabajo. Productor, José Campusano. Antecesores, Emilio Vieyra y Juan Carlos Desanzo.

P. S.

“Sector VIP” (Argentina, 2020). Dir.: E. Pinto. Int.: L. Machin, M. Krasinsky, J. Berthold (Cine.ar.Play).

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