28 de septiembre 2004 - 00:00
"Hoy no hay prejuicios con las directoras de orquesta"
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La brasileña Ligia Amadio, una de las pocas directoras de orquesta en el circuito internacional. Según ella, sólo en los honorarios sobreviven los prejuicios con respecto a la mujer en esta función clásicamente identificada con los hombres.
Periodista: ¿Cómo encara su trabajo de directora de orquesta en un medio musical que tradicionalmente reservó dicha tarea a los hombres?
Ligia Amadio: La dirección de orquesta es una tarea muy solitaria. Cuando viajo, por ejemplo, no tengo contacto con otros hombres de mi profesión. Quizá por esa circunstancia no he tenido oportunidadde ser discriminada. En cuanto a los músicos, los observo siempre muy respetuosos, no tienen prejuicios y hasta establezco con ellos una relación afectuosa muy fuerte. Pero sí reconozco que hay muchos prejuicios con respecto a la mujer en otros órdenes. Por ejemplo, cuando se trata de cuestiones económicas. Siempre se quiere pagar contratos menores que a los hombres. Inclusive cuando estudiaba, mi maestro Enritienenque Gregori se asombraba de que fuéramos muchas las mujeres que estudiábamos dirección orquestal. En un curso que realicé con él fuimos diez inscriptos. Sólo había dos hombres, y egresamos cinco mujeres. El resto no llegó. Hubo un caso muy especial en Buenos Aires de persecución por parte de un crítico musical misógino. Sus juicios siempre tuvieron que ver con mi condición de mujer más que por mis méritos musicales.
P.: ¿Existe un sonido femenino en la interpretación musical?
L.A.: Evidentemente hay una diferencia de energía entre el hombre y la mujer. Esto responde a la conformación física, pero yo creo que no es determinante. Prefiero hablar de un sonido personal, un carácter, un estilo y eso no tiene demasiado que ver con el sexo. Creo generar un sonido propio y éste se modifica con cada una de las orquestas con que toco. Tengo un sonido interno que se manifiesta en los distintos planos sonoros, en el fraseo, en el trabajo con las distintas secciones y que yo transmito a mis músicos.
L.A.: Dirigí unas ocho óperas en toda mi vida profesional, pero no es muy habitual que lo haga. En Brasil voy a dirigir en 2005 «Carmen» y «La Bohème», y el año pasado tuve a mi cargo realizaciones en la Opera de Manaos, pero en mi país los teatros no mucha actividad operísticay siempre invitan a directores que están en el circuito de la ópera.
P.: Hábleme un poco de «I due timidi», de Nino Rota.
L.A.: Es una ópera radiofónica. Me parece una obra encantadora. Podría decirse una parábola. Es de fácil acceso para el espectador. El argumento es verista y está ambientado en la Italia de la postguerra. Los protagonistas son dos jóvenes que, por múltiples circunstancias y enredos, no pueden concretar su historia de amor. La frustración de los amantes parece ser la idea que movió a Rota y Cecchi D'amico la composición de esta obra que está llena de melancolía, siempre en el registro del músico famoso por sus colaboraciones con los grandes directores cinematográficos italianos como Fellini y Visconti o italonorteamericanos como Francis Ford Coppola.
P.: ¿Cuál es el lenguaje musical de «I due timidi»?
L.A.: Es una obra tonal, pero tiene muchos momentos en los que Rota juega con las tonalidades y eso le da un color muy particular a la partitura. Uno puede identificar rápidamente que la obra es de Nino Rota, tiene su estilo. El final de la obra es muy sofisticado, de clima muy particular. La Orquesta está integrada por unos cuarenta instrumentistas y la atmósfera de toda la obra es de suma melancolía, que por momentos recuerda a Giacomo Puccini. Está muy bien escrita y es de una belleza que llamaría plena.
Entrevista de Eduardo Vincent




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