Mirta Kupferminc, graduada de las Escuelas Nacionales de Bellas Artes Manuel Belgrano, Prilidiano Pueyrredón y Ernesto de la Cárcova, ha obtenido numerosas distinciones desde su primera participación en los principales Salones Nacionales en 1979, entre ellas, el Gran Premio de Honor del Salón de Santa Fe (1996) y el Primer Premio Salón Nacional de Grabado (1997). En 1999 le fue otorgada la Mención de Honor Bienal de Grabado de Taipei y es vastísimo el número de exposiciones individuales y colectivas realizadas en nuestro país y en el exterior.
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Además de su tarea docente ha realizado libros para bibliófilos, el último «Sefarad, Hombre en pie sobre sus sueños» en colaboración con el destacado escritor y filósofo Santiago Kovadloff, presentado en la reciente Feria de Grabado Estampa en Madrid.
Esta artista nos tiene acostumbrados a la excelencia de un grabado, generalmente aguafuerte-aguatinta, de nítidas imágenes, dibujo enraizado en cánones tradicionales, una distribución no convencional de las escenas, un barroquismo exacerbado en planchas de gran tamaño. Varias de las obras fechadas 1999, 2000 y 2001 -»De infiernos y paraísos», «Ahora Babel, infiernos o paraísos», «Desde la piel»-, presentan un eje central, ya sea un cuerpo femenino, un árbol o un torbellino abismal recorridos en su exterior por un desfile de figuras que desafían la ley de gravedad. Estos pequeños personajes, muchos de ellos bíblicos, otros, alados o también monstruosos tomados del arte románico, saltimbanquis, cortesanos, deambulan sin destino. Quizás una metáfora de la sociedad contemporánea donde cada individuo parece estar librado a su suerte.
Cuando graba, Kupferminc adhiere celosamente a la tradición de la técnica y se atreve en el cromatismo estableciendo contrastes entre negros y rojos brillantes o las gradaciones entre negros y grises. En su actual exposición en el Museo Sívori ha incluido una colección de sillas encontradas , intervenidas, y que forman parte de su memoria personal. La más conmovedora: «La pesada plancha y la tijera de sastre/ tenían la forma de las manos de mi padre», en los elocuentes versos de Eliahu Toker. Kupferminc que se define a sí misma como multiténica, es capaz de abordar distintas disciplinas en las que vuelca su gran capacidad imaginativa y comunicativa. Clausura el 7 de julio.
•Vidal
Blas Vidal (1942) exhibe 112 obras que abarca el período 1969/2001 en el Museo Municipal de Bellas Artes Benito Quinquela Martín en La Boca.
Este artista autodidacta frecuentó de manera esporádica los talleres de Vicente Puig, David Heynemann, Teresio Fara, Antonio Pujía, pero la experimentación de técnicas automáticas influenciado por los surrealistas y los metafísicos italianos marcaría los cambios de su producción plástica. Destacamos la calidad de los dibujos en lápiz y lápiz color del '69, poco conocidos, época en la que rompe con la figuración formal, de corte surrealista, y en algunos de ellos ya asoma la forma caja en la que más adelante corporizará sus célebres teatritos. «Las Lecciones» del período 1976/82, testimonian los dramáticos momentos de nuestra vida política y constituyen un punto alto de su producción dibujística, por ejemplo, obras como «Los Prácticos» o «La Lección de Geografía». Otro episodio trágico como la guerra de Malvinas está reflejado en óleos de gran tamaño y de ominoso cromatismo. Vidal maneja códigos teatrales que responden a las enseñanzas de maestros como David Amitin, Raimondi y Augusto Fernández. Los teatritos o retablos, como los denomina el artista, son cajas-escenarios en los se suceden escenas disparatadas, el absurdo de situaciones que tienen como eje al poder, la violencia, las catástrofes anunciadas, la obsecuencia, un verdadero fresco de nuestra historia en clave de humor. Vidal no ocupa la primera plana por su cotización en el mercado de arte, jamás ha hecho lobby, no adhirió a moda alguna, pero sí trasciende por la intensidad y la probidad de un quehacer artístico testimonial que merece ser más conocido. Clausura el 14 de julio. Av. Pedro de Mendoza 1835.
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