Hubo un ingrato enfrentamiento en las oficinas de Amalia Lacroze de Fortabat, donde el secretario de Cultura, Rubén Stella, se presentó de oscuro y circunspecto, para reclamarle a la dueña que nadie atendía sus propuestas en el Fondo de las Artes (institución que ella preside y que, según comentan, le presta más atención que a su cementera).
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Pero ese malestar del funcionario era menor al de la señora, quien le reprochó una campaña en su contra que provenía de la Secretaría. «Seguro que no», amortiguó él, enterándose en ese acto -según confesó- de un comunicado en el cual se manifiesta disconformidad por las «innumerables quejas» que recibe Stella sobre los premios, subsidios, becas y créditos del Fondo, además de que el directorio no se reúne y que «hay un vacio de autoridad». Este última línea ofendió a la Fortabat. «Ese comunicado no partió de la Secretaría», insistió Stella y negó desconocer al autor. Ni siquiera escuchó que el Fondo es uno de los pocos organismos que se autofinancia, que gasta menos de lo que recauda y, por si fuera poco, el año pasado compró la casa que fuera de Victoria Ocampo en barrio Parque, enclave del esplendor de una época que hoy encaja con el afán de recuperación patrimonial encarado por Stella (antes se dedicaba a los festejos patrios), quien a través de Juan Martín Repetto declaró monumentos históricos a ciertos bancos de modo que puedan pagar menos impuestos. Pero el presidente de la Comisión de Monumentos y Lugares Históricos no es Repetto (quien se dice aspiraría al cargo), sino Liliana Barela, funcionaria que se sintió perturbada por la novedad.
Se fue el funcionario, entre molesto y enojado, pero más irritada quedó Fortabat: un rato más tarde, se supone que al igual que Stella, se enteró de que el comunicado hiriente había sido promovido por Gustavo Ludueña, un ex sindicalista del Sindicato de Obreros y Empleados de la Minoridad, trasladado al Museo de Bellas Artes, que a partir del 3 de abril de este año trabaja en la Secretaría Privada de Stella, como consta en el expediente rubricado por el desmemoriado secretario de Cultura.
Consultado el Fondo sobre la veracidad de la información publicada por este diario el lunes pasado, señalando que el directorio se reunió el 12 de junio (por tercera vez), que las demoras son atribuibles a que el presidente Duhalde no firmó hasta entonces el decreto nombrando el nuevo directorio, y que finalmente, apenas lo hizo, se destinaron 60 becas Nacionales, para artistas de Buenos Aires y el interior, y becas de formación, exclusivas para las provincias, se confirmaron estos dichos con la prueba del acta de esa reunión.
El presupuesto del Fondo que en 1991 ascendía a sólo 2,5 millones de pesos, escaló en 1999 a 9,3 millones debido a una buena administración de los recursos. Este año, el presupuesto es de 6,3 millones si Economía no limita los libramientos de pago.
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