En el Instituto de Cine continúa la situación de acefalía, pese a que ayer circuló la versión de que el músico José Luis Castiñeira de Dios sería el sucesor en el sillón que dejó vacante José Miguel Onaindia. Según dijo a este diario, Castiñeira de Dios señaló que «no hay nada. Yo estuve reunido con el Secretario de Cultura designado, Rubén Stella, que todavía ni siquiera asumió, y conversamos sobre esa posibilidad. Sin embargo, antes de llegar al puesto de director del Instituto de Cine, yo, y supongo que cualquier otra persona pensará lo mismo, debería contar con la absoluta garantía de que el Instituto se manejará como un ente autárquico y no como una mero apéndice de la Secretaría de Cultura. De ese modo lo establece la Ley de Cine porque, entre otras cosas, el horizonte del INCAA no termina en la Capital Federal y debe incorporar a las representaciones culturales de cada una de las provincias, por ejemplo, además de todas las entidades del cine».
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El presupuesto aprobado para el Instituto de Cine es el mismo que el del año anterior (claro, ahora en pesos devaluados, lo cual para el cine es mortal), un total de 48 millones de los cuales únicamente 31 millones son utilizables, y 17 millones son figurativos, es decir, que deben discutirse con el Jefe de Gabinete. Se había hablado también del director Luis «Coco» Barone como subdirector del INCAA, pero su nombre encontró resistencias en algunas de las entidades como SICA y Actores, por vincularse a Barone con los intereses de los productores.
Este también podría ser otro obstáculo para que Castiñeira de Dios asumiera el cargo ya que, según reconoció, él se reservará la facultad de poder nombrar a todos sus colaboradores. Cuando este diario le preguntó sobre sus vínculos con Barone, se limitó a decir: «No lo conozco». Fuentes del INCAA, que pidieron el anonimato, dijeron también a este diario que ayer a la tarde el Secretario de Cultura Rubén Stella reconoció que todavía no sabía quién terminaría dirigiendo el Instituto de Cine, pese a los permanentes reclamos del sector por tener de una buena vez un interlocutor en ese cargo.
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