19 de junio 2008 - 00:00

Intelectuales felices: el teatro explora esta rareza

PacoGiménezpondrá enescena «Losúltimosfelices»,sobre labohemiaintelectualporteña entrela década del20 y del 30.
Paco Giménez pondrá en escena «Los últimos felices», sobre la bohemia intelectual porteña entre la década del 20 y del 30.
Alma mater del teatro cordobés desde hace más de dos décadas, Paco Giménez es también responsable del grupo La Noche en Vela, creado en Buenos Aires a partir de un taller de investigación que coordinó el director en 1991. «Manjar de los Dioses», «Ganado en pie» y «Fiori di merda» (basado en las novelas y películas de Pier Paolo Pasolini) son algunos de las obras estrenadas por la compañía, que en estos días se encuentra ensayando «Los últimos felices», un espectáculo que gira en torno al ambiente cultural bohemio que floreció en Buenos Aires entre los años 20' y 30'.

El director define a este período como «un sandwich misterioso, ubicado entre la Semana Trágica y el golpe de Uriburu de 1930» y para investigarlo contó con la asesoría histórico-cultural de Beatriz Sarlo. Con el estreno de «Los últimos felices», anunciado para el viernes 27 de junio a las 20.30, el Teatro San Martín reabrirá su Sala Cunill Cabanellas luego de un período de refacciones que incluyó la renovación completa de camarines, revestimientos y butacas.

Periodista: ¿Este es un viaje a los años 20' o un retrato de la bohemia porteña?

Paco Giménez: No sé de qué manera nos estamos metiendoen esto; lo digo por el hecho de que los actores actúan como médiums. Ellos van invocar en escena a los espíritus de Victoria Ocampo, Alfonsina Storni, Raúl González Tuñón, Nicolás Olivari, Oliverio Girondo, Norah Lange, Xul Solar, Leopoldo Lugones, Macedonio Fernández, Salvadora Medina Onrubia, Roberto Arlt y otros autores que aparecen sin aparecer, o que lo hacen a través de sus textos. En realidad, la obra alude más a la época que a estas figuras. Lo que más nos interesó fue ver cómo se asociaba esa idea de felicidad a un momento en el que se recibían, con entusiasmo y asombro, las nuevas teorías de Freud, el desarrollo de la tecnología, el cine sonoro...

P.: ¿La belle époque argentina?

P.G.: Sí, porque hasta ese momento no se sabía lo que era un golpe militar y, según dicen, fue la última vez en que los intelectuales estuvieron en consonancia con el resto de los argentinos. Algunos me van a querer matar cuando lean esto, pero lo leí en un libro. No me importa si fue cierto, ni quiero entrar en polémicas. A mí me interesó como fábula, porque no se puede negar que a la gente no le gustan mucho los intelectuales.

P.: ¿Tampoco los de aquella época?

P.G.: Estaban más cerca de la gente, disfrutaban de los arrabales, las fondas, los cafetines, los cabarets.

P.: Los actuales frecuentan Palermo Hollywood.

P.G.: No sé. Siempre escuchoque los intelectuales son distantes o viven en un mundo aparte... En cambio, gente como Arlt o González Tuñón desarrollaron gran parte de su bohemia en los bajos fondos.

P.: ¿Había droga?

P.G.:
Sí, claro. Era corrienteen aquel momento y no tenía el nivel de clandestinidad que tiene hoy. Circulaba el opio, la cocaína (por ese entonces la llamaban «aspirina de un peso»), pero no sé a cuanto ascendía el consumo. Esto no es un documental histórico, ni tenemos una tesis que demostrar. Al contrario, es entrar en contacto con una época que hoy puede despertarnos celos y envidia.

P.: ¿Es un espectáculo melancólico?

P.G.: No. Es como si fuera producto de los estupefacientes. Nuestro acercamiento a esa época es por ese lado. No hay que olvidar que ese fue el gran momento de la hipnosis, las ciencias ocultas y el descubrimiento del inconsciente.

P.: ¿Cómo fue el trabajo con Sarlo?

P.G.: Bueno. La idea fue de una de las actrices que había leído su libro «Una modernidad periférica: Buenos Aires 1920 y 1930» y cuando le propusimos trabajar con nosotros ella aceptó con gusto. No vino a tomar examen sino a guiarnos en la investigación, asumiendoel papel que ella quisiera:asesora histórica, actriz,asistente de dirección, lo que fuera.

P.: ¿Con su grupo de Córdoba montaría una obra como ésta o la considera muy porteña?

P.G.: No sé, los actores con los que estoy trabajando son de Buenos Aires... pero ya que lo menciona, le he propuesto a mi grupo «Los delincuentes de Córdoba» hacer un espectáculo sobre la obra de Rafael Spregelburd, Daniel Veronese, Alejandro Tantanian.

P.: ¿Algo similar a lo que hizo en 2001 con su espectáculo «Intimatum»?

P.G.: Eso mismo. Aquel era un bestiario sobre el drama moderno, con escenas de Chejov, Brecht y Jean Genet; éste va a ser un bestiario sobre el teatro posmoderno de Buenos Aires. Ya estamos trabajando con el investigador Jorge Dubatti que ha escrito mucho sobre el tema.

P.: A este paso va a perder la tonada cordobesa.

P.G.: Sí, no sé qué me está pasando, Antes venía a Buenos Aires con mi influencia cordobesa y ahora me estoy llevando la influencia porteña para aquel lado. Pero si mis actores cordobeses ya trabajaron sobre el teatro europeo ¿por qué no van a trabajar sobre el teatro porteño?

Entrevista de Patricia Espinosa

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