18 de marzo 2004 - 00:00
Intentan que Europa colabore en el cine
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Russell trajo algunos de sus viejos telefilms para la BBC, de 1964 a 1970, sobre músicos y escritores, y otros más nuevos, como éste sobre el creador de «Pompa y circunstancia».
Buscando motivaciones con forma de euros, ayer cerró el primer encuentro Europa-Mercosur, auspiciado por la Unión Europea y organizado entre la Coordinadora Europea de Festivales de Cine y el INCAA. Abundaron productores, distribuidores, y funcionarios de estas tierras, junto a consejeros franceses, distribuidores italianos, y promotoras españolas, como Pilar Torre, una de las principales subdirectoras generales del ICAA de España, amén de Claude Eric Poireoux, responsable del Programa Europa Cinema, muy requerido por nosotros los pobres.
Antes, hubo un específico encuentro entre miembros del Centre National de la Cinematographie y productores nativos deseosos de formalizar algo con Francia, si todavía no lo han hecho. También se analizó la vigencia del actual acuerdo de coproducción entre ambos países. «Con todo esto tenemos planes conjuntos para quince años», se ufanó Victor Bassuk, subgerente de asuntos internacionales del INCAA, agregando en un aparte «Ahora hay que ver si la gente quiere trabajar, o el único resultado concreto es que después se vayan a un cabarute». Ajeno a estas arideces, los cinéfilos disfrutaron ayer la master-class de Russell, y el encuentro público de tres documentalistas: la china Mabel Cheung («Las huellas del dragón», sobre el reencuentro de Jackie Chan con su familia original), el danés Jorgen Leth (que estuvo en Haití, pero acá trajo algo más divertido, «El humano perfecto»), y el inglés Nic Broomfield («Aileen: vida y muerte de una serial killer», sobre el mismo caso que trata «Monster», por el cual Charlize Theron gano el Oscar a la mejor actriz).
En competencia estuvo la brasileña «El otro lado de la calle», de Marcos Bernstein, buena historia otoñal entre una vieja alcahueta de la policía y un vecino sospechoso de matar a su mujer. La referencia no es tanto a «La ventana indiscreta», sino a la decisión de aceptar los defectosde los demás, y dejar de ocultar los propios. Lástima que no vino la actriz, Fernanda Montenegro, que ha hecho un trabajo casi tan bueno como el que compuso años atrás para «Estación Central». Tampoco vino (pero ya había avisado con tiempo) Marisa Paredes, protagonista de «Crepúsculo rojo», un policial semipolítico que Edgardo Cozarinsky presentó, también ayer, fuera de concurso.
Mañana ya empezará a hablarse de premios, último día de la competencia.


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