(28/06/2001) Alicia Scavino, una de las más destacadas exponentes del grabado en nuestro medio, expone en el Museo Sívori aguafuertes en color y bibliofilia, Desde 1971 exhibe en salones nacionales y provinciales y muestras colectivas en la Argentina y en el exterior y cuenta en su haber con más de 59 muestras individuales. Ha obtenido importantes premios y su obra se encuentra en museos y colecciones particulares nacionales y extranjeras.
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Su obra es de compleja elaboración, imagen refinada, dibujo eximio, color de gran intensidad y está alejada de todo tenebrismo. Respetuosa de las leyes del grabado en todas sus modalidades, siempre entrega obras de gran nitidez, de mane-ra que la comunicación con el contemplador es inmediata.
En esta muestra se exponen las aguafuertes correspondientes a la ilustración de libros para bibliófilos en ediciones numeradas -una oportunidad única de acceder a ello por el carácter casi secreto de esta especialidad en el campo de la gráfica-que pertenecen a coleccionistas integrantes de la Sociedad de Bibliófilos Argentinos.
Identificación
El libro ilustrado constituye en su totalidad una obra de arte y se diferencia del libro de artista, ya que éste se identifica como obra en el espacio y se convierte en objeto tridimensional con o sin texto. En cambio aquí el texto es primordial y según Scavino, el ilustrador debe «ir de la mano» con el escritor para que la imagen del dibujante no lo oculte. El libro de bibliófilos se destaca, entre otros elementos, por el papel, la caja que lo contiene, la calidad de la tipografía, la composición tipográfica y la impresión de los grabados, una verdadera labor artesanal de gran jerarquía.
Entre las obras, señalamos de Jorge Luis Borges «Poemas de los dones» (2000), «Ficciones» (1984/'87) éste en colaboración con Gabriela Aberastury, Julio Pagano, Mirta Ripoll, «Los arcanos mayores del tarot» (1972/'77), «Los arrecifes de coral» de Horacio Quiroga (1998) y «Epitalamio-una carta en el camino» de Pablo Neruda (1988).
* Sesenta trabajos entre pinturas y dibujos constituyen la actual muestra de Luis Debairosmoura (Tucumán, 1943), ganador desde 1963 de más de 40 premios y entre los más importantes el Primer Premio Salón Nacional de Dibujo 1998 y Primer Premio Salón Nacional de Santa Fe en Pintura 1989.
«Todos los cielos y el infierno» reúne obras realizadas entre 1985 y 2000 y cuya característica es la crítica mordaz, el desgarramiento, lo descarnado de la existencia humana. El manejo del claroscuro en sus dibujos es apasionante, las formas envolventes en las que los cuerpos se funden, se aprisionan y la mueca de los rostros revelan crudeza y patetismo. Las pinturas en las que no abandona lo dramático, sin embargo, nos llevan a un mundo fantático de vibrante cromatismo en oposición al mundo denso del dibujo.
Su ironía está presente en «Atracción fatal», de la serie «Consumamos al consumidor». En «La discriminación» (1997) o «Cambios» (2000), los rostros están delineados de manera tradicional, casi como retratos, y en «Los pobres de ciudad oculta» (1998) lleva al acrílico las deformaciones de su dibujo.
Realmente, «Un cabal fresco ideológico», como lo señala el crítico Raúl Vera Ocampo, se trata de una obra muy alejada de las banalizadas tendencias actuales que se destaca por su barroquismo cromático, despliegue dibujístico (Debairosmoura pertenece al grupo de dibujantes inconformistas, renovadores y críticos) y contenido. Ambas muestras clausuran el 1 de julio. Avenida Infanta Isabel 555 (frente al Rosedal).
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