Investigación sostiene que Hitler terminó sus días en la Argentina

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«Hitler vivió y murió en la Argentina. La farsa armada sobre su presunto suicidio en el búnker se está cayendo a pedazos como lo demuestro en «Hitler en la Argentina», obra que coincide con los datos que hoy están manejando otros estudiosos del nazismo en el mundo, pero ofreciendo varios nuevos aportes», señala el periodista Abel Basti, y comenta que apenas se empezó a distribuir en liberías de Bariloche su libro comenzaron a llamarlo de diarios y radios de Estados Unidos, Rusia, Portugal, Japón, Francia, Israel, Italia y Japón. Y que ya ha comenzado a haber editores internacionales interesados en traducir y publicar ese libro.

«Hitler en la Argentina», que se acaba de distribuir en librerías de Capital Federal, es fruto de una intensa investigación que el periodista patagónico Abel Basti viene llevando a cabo desde hace años. Una primera entrega de esa labor fue «Bariloche nazi», una guía turística de esa ciudad que permite recorrer lugares donde vivieron jerarcas nazis que lograron escapar de Alemania al final de la Segunda Guerra Mundial. Por caso se detallan lugares por los que pasó Joseph Mengele o donde vivió Erich Priebke, condenado en Italia por la masacre de las Fosas Ardeatinas. El interés despertado por esa sorprendente «guía turística» ha hecho que en poco tiempo haya llegado a su quinta edición.

En «Hitler en la Argentina» Basti, con el atractivo de una novela policial de suspenso, va señalando huellas y testimonios que confirmarían de modo indudable la presencia del Führer en nuestro país, y que aquí, en Córdoba, habría terminado sus días muchos años después teatral muerte en el famoso búnker. Basti no sólo retoma la hipótesis de la fuga de Hitler hacia Sudamérica, sostenida entre otros por Stalin, sino que la confima con testimonios de personas que lo vieron y hasta que hablaron él. Los documentos que ofrece el investigador argentino avalan que el cadáver que encontraron los rusos al llegar a la cancillería y que en muchos libros aparece como el cadáver de Hitler, era en realidad el cuerpo de un doble.

Basti sostiene que la fuga de Hitler a la Argentina fue preparada hacia 1943, dos años antes del fin de la guerra, y en acuerdo con los EE.UU.. Según el destacado periodista Hitler y Eva Braun habrían llegado a nuestro país en un submarino, desembarcado en Río Negro, en la Caleta de los Loros, y luego de ocultarse en un pequeño hotel, se refugiaron en la estancia San Ramón, cercana Bariloche. Mas adelante el dictador y su mujer se trasladaron al hotel «El Eden», en La Falda, Córdoba, para luego esconderse en un chalet del cerro Pan de Azucar.

Abel Basti logra un libro impactante entre otras cosas al mostrar como fue que la Argentina, junto a los Estados Unidos, se convirtieron en destino de los criminales nazis prófugos.

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