Bergamo. A partir de la exhibición sobre la vanguardia abstracta de nuestro país que la Fundación Proa de La Boca presenta en la Galería de Arte Moderno y Contemporáneo de la ciudad de Bergamo, la argentina conquistó un lugar destacado en el escenario del artístico italiano. No es de extrañar que casi todos los diarios del país e incluso algunos de España se hayan interesado por una muestra que rastrea la estrecha relación de los argentinos con Europa y en especial con Italia. «Arte Abstracto Argentino. Argentina, Uruguay, Italia. De Fontana a Maldonado» se inicia con las imágenes del puerto de Buenos Aires y el arribo de la inmigración, pero además permite descubrir la etapa más temprana de dos artistas que hoy ocupan un lugar preferencial en la historia de la modernidad italiana y cuya obra arrancó en nuestras pampas.
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Para comenzar, el rosarino Lucio Fontana (1899-1968), hijo de un escultor de la región lombarda y visionario autor de los emblemáticos tajos y perforaciones en la superficie monocroma de las telas de sus cuadros, a quien un diario de Italia descubre «argentino» -así, entre comillas-, ocupa un sitio de honor en el montaje de la muestra. Idéntico interés suscita el porteño Tomás Maldonado (1922), pintor, diseñador y pensador que fue diputado de Italia, ganó fama internacional con sus aportes teóricos y reside actualmente en Milán, ciudad que en la década del '70 le entregó la medalla de oro al Mérito Ciudadano y está situada a poco más de una hora de Bergamo. La notable trayectoria de ultramar de Maldonado, que en los años '50 abandonó la pintura, se inició como director de la Escuela Superior de Diseño en Ulm (una segunda Bauhaus de Alemania), prosiguió en el Instituto Tecnológico de Pittsburgh, el Royal College de Londres, la Universidad de Bologna y el Politécnico de Milán. Acceder a su obra temprana es una oportunidad única.
A la historia de estos «italoargentinos» se agrega la de Emilio Pettoruti, que abre la muestra con «Forze centrifugue» (1914), dibujo futurista que realizó en Florencia, cuando luego de descubrir las obras del movimiento italiano en la revista «Lacerba» y de que el dinamismo de Boccioni le provocara «un trastorno espiritual», entabló amistad con Marinetti, autor del Manifiesto Futurista quien -según cuenta el argentino-, al ver su obra «decreta» que debe formar parte del grupo.
• Contexto
La exhibición está documentada con numerosas fotografías y publicaciones de época, como la revista «Martín Fierro», que relata el arribo de Marinetti a Buenos Aires, su encuentro con los artistas e intelectuales mimados por la suerte de un país próspero, y la exposición que en 1924 le dedican Norah Borges, Xul Solar y Pettorutti. En suma, la exposición muestra el contexto cultural cosmopolita que permitió surgir y desarrollarse a la abstracción, aún con los impedimentos de un gusto conservador, que se expresa en el escándalo desatado en 1924 durante la exposición de Pettoruti en la galería Witcomb, que terminó a bastonazo limpio en plena calle Florida, y a pesar también de la censura de orden político, que si bien reitera como un calco la fobia nazi por el «arte degenerado», ofrece alguna semejanza con la ideología fascista.
La repulsa a la abstracción cobra forma en la Argentina con el fanático discurso que en 1949 pronuncia el ministro de Educación peronista, Oscar Ivanisevich, quien llega a calificar este arte como «morboso», «perverso» y, refiriéndose a algunas de las obras que hoy integran la exhibición, dice: «Ellas muestran y documentan las aberraciones visuales, intelectuales y morales de un grupo afortunadamente pequeño de fracasados».
Los «fracasados» sin embargo, producían un arte arraigado en las culturas precolombinas, cuya tradición en el Río de la Plata tiene antecedentes en las expresiones de Pettoruti, Antonio Sibellino, Xul Solar, Joaquín Torres García y su Escuela del Sur, Pablo Curatella Manes, Yente y Juan Del Prete, artista que en 1932 pinta un cuadro plenamente abstracto que es una de las estrellas de la muestra. En 1944, la revista «Arturo» ya había sentado las bases de los movimientos Arte Concreto Invención, fundado en 1945 (Iommi, Maldonado, Hlito, Prati, Espinosa, los hermanos Lozza, Girola, Caraduje, Mele, Delmonte, Villalba, Souza) y Madí ( Arden Quin, Kosice, Rotfuss, Blaszco, entre otros).
Así, con un concepto abarcador, la exposición recupera figuras que si bien no tuvieron la visibilidad de Fontana o Maldonado, están ligadas a Italia, como Juan Bay (1892-1978), que nació en Trenque Lauquen, se unió al grupo Madí y desarrolló su carrera artística en Milán; o Gregorio Vardanera (1923), que nació en Passagno, estudió en Buenos Aires, integró el movimiento Arte Concreto Invención, trabajó entre los dos continentes y hoy reside en París.
• Colecciones
Entretanto, la Galería posee una colección de obras de artistas italianos y extranjeros del siglo XX, cuyas mejores piezas son las pinturas de Kandinsky, De Chirico, Morandi, Sironi, el chileno Matta, y que sorprende a los argentinos que llegan a Bergamo. Sobre todo un óleo cubista de Giacomo Balla, «Linee forze di paesaggio» de 1918, que ostenta una notable similitud estilística con «La grotta azurra di Capri» pintada ese mismo año por Pettoruti. La semejanza y simultaneidad de estas obras es una señal, otra más, que pone en evidencia el universo de posibilidades que se abren para profundizar en la investigación de las afinidades estéticas que existen entre los artistas de ambos países. Afinidad que de ningún modo se agota en esta muestra.
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