27 de noviembre 2003 - 00:00

"JUGANDO CON EL DESTINO"

Escena del film
Escena del film
«Jugando con el destino» (Bend it like Beckham, G.Bretaña, 2002, habl. en inglés). Dir.: G. Chadha. Guión: G. Chadha, G. Bindra. Int.: P. Nagra, K. Knightley, J. Rhys Meyers, A. Kher, F. Harper, J. Stevenson, A. Panjabi.

E l título original de esta buena comedia para jóvenes (cuyos padres harían bien en verla) dice aproximadamente «Quiero ser como Beckham». Que es el deseo del personaje protagónico. El detalle es que ese personaje es una chica, de familia hindú, residente en las afueras de Londres. Lo que significa, en pocas palabras, que para jugar al fútbol, si es posible a nivel por lo menos semiprofesional, la muchachita deberá resolver primero unos cuantos conflictos con los padres, la comunidad de sus mayores, las chicas de otras culturas, el facha del entrenador, e incluso con su propio cuerpo, que en publico ha tenido siempre cubierto.

«¿Que hice mal en mi vida pasada?», clama la madre ante la imagen de un santón, cuando confirma que la hija anda jugando como una machona en vez de buscar novio como la hermana, cuya inminente boda podría sufrir graves inconvenientes si entre los suyos trascendiera semejante escándalo. No se crea que por el lado izquierdo del equipo las cosas son mejores, ya que al mismo tiempo una madre típicamente inglesa no sabe qué hacer, porque la hija le rompe las macetas y encima, en vez de buscarse un novio, de tanto jugar al fútbol parece que la nena se buscó una novia... que encima sería la chica hindú.

Ese detalle funciona como una pequeña comedia de equívocos dentro de la historia general, y es casi lo mas divertido de la película, pero quizá no sea lo mas importante. Sirve, en todo caso, para confirmar que todas las madres son iguales, y los padres también, o más o menos (sobre todo cuando la hija de uno marca un golazo). «Los padres no siempre saben qué es lo mejor», deduce alguien, recomendando cierto grado de desobediencia. Un consejo medio demagógico, aunque digno de reflexión.

Es muy agradable el modo en que la película ve y resuelve con una sonrisa los conflictos familiares. A destacar también, el humor de ciertos detalles pintorescos, boda incluida, y el modo en que se comentan las dificultades de una integración nacional y social en Inglaterra (¿y qué pasaría si ambientáramos esta historia en Ezeiza, entre una hija de orientales, una rubiecita local, y un instructor boliviano?).

Varios puntos más abajo están las escenas propiamente futbolísticas, desgraciadamente hechas con un concepto de promo de canal deportivo bastante rutinario. Pero por suerte molestan poco. También por suerte, nuestra heroína no necesita hacer un tanto en el último segundo de juego (un recurso ya cansador), para que la historia tenga un grato crescendo, y todo termine entre cantos y sonrisas.

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