4 de abril 2006 - 00:00
Kane, una ciudadana de la desesperación
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Leonor Manso estrenará, por primera vez en el país, una
obra de la autora inglesa Sarah Kane, cuya fama póstuma
aumenta día a día.
Leonor Manso: Cuando yo leí «4:48 Psicosis», no sabía nada de su vida. La obra habladel suicidio y ese es un tema que siempre me interesó. Además, enseguida relacioné su lenguaje con el de Alejandra Pizarnik. Realmente parecen almas gemelas. Inclusive llegué a preguntarme si Sarah habría leído los poemas de Pizarnik. La protagonista se divide en varias voces y además mantiene un diálogo interno con su psiquiatra.
P.: Hay quienes sostienen que este personaje debería ser interpretado por una actriz de la misma edad que la autora.
L.M.: El personaje no tiene edad, ni rasgos muy específicos, porque habla de la angustia existencial, de la falta de comprensión del alma humana y eso no es algo exclusivo de la gente joven. Hay gente que se suicida a los 80 años. Como dice Camus en «El mito de Sísifo» el suicidio es algo que se va gestando en el alma de una persona a lo largo de un tiempo. En 1988 yo hice un espectáculo sobre Alfonsina Storni, que también se suicidó, y no a los 28 años. Algo debo tener con este tema y me parece muy enriquecedor y también fundamental que el teatro se ocupe de develar estas zonas ocultas del alma humana. Lo estremecedor de «4.48 Psicosis» es que alguien que cuenta por qué decide suicidarse. Es una postura casi filosófica. Ella no quiere morir, pero tampoco puede vivir porque tiene tal claridad y ha vivido situaciones tan extremas que le es insoportable la vida.
P.: ¿Cómo es la puesta de Cáceres?
L.M.: Muy despojada. Fuimos quitando cosas para que las palabras estallen con toda su fuerza. En los 55 minutos que dura la obra yo estoy prácticamente inmóvil. Nunca pensé en incluir otros personajes, como se vio en otras versiones. Este es un ritual que se desarrolla en la cabeza de la protagonista y le sirve para decir: «Este es un instante lúcido antes de la noche interminable. No me dejen olvidar». Todo ocurre simultáneamente, como en «El Aleph» de Borges, no hay tiempo ni espacio se da todo junto. Esta autora es tan inteligente y lúcida que nunca resulta autocompasiva. El dolor que sufre es terrible, pero su lucidez le impide caer en una cosa ñoña.
Entrevista de Patricia Espinosa



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