La envidia, base de atractivo drama

Espectáculos

«Me moriría si te fueras» de R. Prieto. Dir.: U. Colombo y V. Motto. Ilum.: S. Baratucci. Int.: U. Colombo y V. Motto (Teatro Calibán).

Escrita hace varios años, la pieza de Ricardo Prieto-, «Me moriría si te fueras» adquiere en el momento presente una actualidad sorprendente. La mujer que con falsas excusas irrumpe en la casa de una enferma y débil criatura para someterla y apropiarse de todo es un personaje fácilmente reconocible, en un mundo en el que las desigualdades escandalosas parecen justificar el odio y el resentimiento de los sumergidos.

Basada en un hecho real, la obra del autor uruguayo presentaba a las protagonistas como dos criadas, una de las cuales envidiaba a otra su casilla de madera.

Vanessa Motto
y Umbra Colombo han situado al personaje débil en un plano social más alto. La mujer que habita la desolada casona ha conocido épocas mejores. La que irrumpe, no sólo envidia la casona vacía en la que una araña de cristal simboliza aquellas épocas, sino también el hecho de que la dueña de casa haya recibido en su infancia un mejor trato y no haya tenido que prostituirse como ella para lograr el sustento.

Pero la pieza no se queda en el enfrentamiento de dos clases sociales. La invasora tiene ciertas características que la emparentan con la Inés de «Puertas cerradas», que llegado el momento de la verdad confiesa que el móvil de su crimen ha sido la maldad. «Yo soy mala» -dice Inés-«quiere decir que necesito el sufrimiento de los demás para existir. Una antorcha. Una antorcha en mi corazón».

• Hallazgos

Motto y Colombo han asumido también la tarea de dirigirse y el resultado es un espectáculo fuerte y perturbador que exhibe inteligencia. La puesta tiene muchos hallazgos interesantes: la demarcación de los lugares de poder es uno de ellos. Parecen dos animales marcando su territorio. También está bien resuelto el paso del tiempo con los apagones y el juego que se desarrolla fuera de la vista de los espectadores. Es teatro de la crueldad jugado al límite y ambas actrices (muy jóvenes) demuestran un talento generoso.

Umbra Colombo
respira indefensión e impotencia y ha tenido el buen tino de no exagerar su renguera. Vanessa Motto expresa una ferocidad temible. El conflicto que se entabla entre ambas no tiene solución salvo en la muerte.

Con pocos elementos han creado un ambiente desolado. Sólo un baúl que contiene un abigarrado ropaje destruye un poco la atmósfera casi irreal de la puesta.

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