La dinámica elegida es la de seducción y rechazo, en la que el cuerpo femenino termina resultando una fortaleza inexpugnable. Finalmente, el joven muere ahogado en manos del único hombre del elenco (posible padre o rival), pero sin que se entienda demasiado el porqué.
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En cierto sentido, «Mar de margaritas» es una colección de estampas asociadas a diferentes conductas sexuales entre las que figura el fetichismo, sugerido por la constante referencia a las piernas femeninas, ubicadas en muy primer plano durante varias escenas.
La pieza carece de texto y busca seducir al espectador a través de imágenes fuertemente sensuales y de cuidada resolución estética. Pero ese objetivo no llega a cumplirse debido a la falta de un guión que valorice dramá-ticamente cada una de las escenas. Igual dificultad se detecta en la labor de los titiriteros. Estos trabajan a la vista del público intentando cubrir un rol dramático para el que no han sido convenientemente preparados por la directora. Hay que reconocer que exhiben una buena técnica, pero su juego actoral carece de emoción y los reduce a un papel muy poco comprometido.
De todas formas, cabe destacar el profesionalismo y el esfuerzo de este grupo de titiriteros (todos ellos egresados de los talleres del Teatro General San Martín) que se arriesga a experimentar en un terreno tan difícil como lo es el teatro de títeres para adultos.
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