11 de marzo 2002 - 00:00
"La lógica, como en la vida, no sirve para entender mis films"
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David Lynch
Periodista: Sus actores dicen con frecuencia que no tienen ni idea de qué trata la película cuando la están rodando. ¿Le gusta mantenerlos igual de desorientados que los personajes que interpretan como si se tratase de un juego?
David Lynch: Bueno, no como en un juego, exactamente. Lo que considero importante es que todos los actores tengan la información justa y necesaria para poder seguir adelante con sus personajes. Justo de la forma en que todos nos enfrentamos a la vida, sabiendo más o menos cómo somos pero ignorando qué ocurrirá. No sabemos todo lo que se puede saber sobre el mundo, pero conocemos nuestro papel dentro de él, y en ciertos aspectos ni siquiera conocemos eso. Así que, en parte, lo hago para proteger el proyecto y no dejar ninguna rendija por la que pueda colarse. A veces, cuando las cosas se dicen demasiado altas, algo de esa potencia se escapa del concepto general.
P.: ¿Le parece importante que el espectador salga del cine satisfecho porque ha comprendido lo que acaba de ver?
D.L.: Sí y en este proceso, los personajes son esenciales. Todos pueden entretejerse y construir una historia capaz de conmover. Como ser humano, si me mantengo fiel a estas ideas que a mí me estremecen, espero que otros también sientan el mismo tipo de conmoción. La belleza de todo ello es que disfruto captando las ideas, traduciéndolas a imágenes y compartiéndolas...
P.: ¿Se supone que, al final de la película, no debemos saber muy bien qué ha ocurrido con alguno de estos personajes?
D.L.: Creo que en realidad sí se sabe. Es como la vida que, eventualmente, adquiere sentido, cuando casi nunca lo tiene. Creo que con la mente humana y la intuición trabajando en conjunto, se crea una percepción que nos permite saber cómo es cada personaje. La mente, es decir, la lógica, no puede hacer mucho al respecto, pero ¿no ocurre lo mismo en la vida? Intente encontrar algo de armonía en el mundo real. La lógica, como en la vida, no sirve para entender mis películas.
P.: ¿Cómo se planteó «Mulholland Drive», que es tan episódica?
D.L.: Cuando se realiza una película, hay ideas que llegan de repente, y otras que llegan tres meses después pero que forman parte de la historia antes que las halladas anteriormente. Eso no importa. Lo esencial es que de repente, un día, todas se han puesto de acuerdo. Y para llegar a ese punto hay que pasar por mecanismos muy extraños, que no son placenteros. Es simplemente un milagro que se haya llegado a algún lugar, y eso es lo que hace sentir bien. Así ocurre. Como las pinturas, que han recorrido caminos muy extraños hasta llegar a un punto en el que el pintor dice: «He termi nado». Me gusta entrar en un teatro, ver el telón alzado y sentir las luces apuntando al escenario. Y entrar en un mundo y pasar por una experiencia sabiendo lo mínimo que pueda saber. Y creo que al espectador le debemos ese mismo tipo de experiencia: entrar en una película sin saber nada.
• Misterios cercanos
D.L.: No me gustan los misterios que se traen entre manos el Gobierno y países extranjeros, o cosas por el estilo. Me gustan los misterios cercanos. Como en «La ventana indiscreta» que es mi película de cabecera.
P.: ¿Qué importancia tiene el estilo al contar una historia?
D.L.: El estilo surge de las ideas. El sonido, el ritmo y las escenas surgen de las ideas. Los personajes... todo nace en las ideas. Nunca hay que ir contra ellas, hay que ser fieles hasta el final. Siempre te dirán hacia dónde debes ir y cómo.
P.: ¿Cómo se las arregla para trabajar con una material tan excéntrico dentro de Hollywood?
D.L.: No pertenezco al sistema de Hollywood. Nunca hice un film de estudio. Vivo en Hollywood y lo amo, pero no existe eso que llaman el sistema hollywoodiense. Siempre está cambiando. Y aún me sorprendo de haber sido tan afortunado, que pueda seguir haciendo películas. Pero no formo parte del sistema.
P.: Pero en su film se muestra crítico con el conservadurismo de Hollywood. Les equipara con gángsters y matones.
D.L.: Sería absurdo que me planteara hacer una película sobre la industria de Hollywood. Salió de forma natural. Como le digo... de las ideas. La historia habla un poco sobre los negocios de la industria, pero también de muchas otras cosas.
P.: ¿Qué es lo que admira entonces de Hollywood?
D.L.: Me encanta su luz. Me encanta la sensación del viejo Hollywood que a veces capto en el aire. Es un sentimiento muy creativo, no me resulta opresivo ni sofocante. Es como una sensación de libertad. Quizá proceda de la luz, no lo sé, pero hay algo en el aire.
P.: ¿Dónde encaja el personaje de Justin Theroux, un director que tiene las manos atadas y la vida amenazada por el estudio?
D.L.: Aquí siempre uno puede hacer lo que quiera. Puede meterse en problemas prácticamente con la misma facilidad con que puede no hacerlo. No llego a pensar que Los Angeles sea un lugar del que más vale escabullirse pero sí creo que en esta ciudad hay una sensación constante de querer crear algo.
P.: Hay lesbianismo y escenas de sexo enfermizo en el film. ¿De qué modo se acercó al sexo en «Mulholland Drive»?
D.L.: Siempre trato de no violar las reglas de los personajes. Me mantuve aferrado a la idea de que al menos una de las chicas está enamorada de la otra. Así que mantener esto fue la clave correcta. Poco sexo hubiera roto esa sensación, pero también demasiado sexo. Así que siempre busco el punto de equilibrio, basándome en las reglas de acción y reacción.
P.: ¿Se le hizo difícil mezclar un ambiente siniestro con momentos cómicos?
D.L.: No, no, en eso consiste la belleza. Cuando las ideas me atrapan no pertenecen a un sólo género. Es algo muy parecido a la vida real, por la mañana se ríe y por la tarde se llora. Así es como funciona el ser humano.
P.: ¿Qué opina de la influencia de la revolución digital en el arte de hacer películas que algunos consideran un hito fundacional?
D.L.: Todo el mundo tiene un papel y un lápiz, pero cuántas cosas maravillosas se han escrito. Son sólo herramientas, lo que importa es la historia que se cuenta y cómo se cuenta. Algunas de estas herramientas abren el mundo hacia un nuevo tipo de historias, pero no creo que sepamos qué historias son, porque ahora estamos en un momento muy experimental. Creo que las iremos descubriendo poco a poco.



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