En Roldán Moderno se presentó el libro "Navidad en San Francisco Solano", título de una obra significativa de Marcelo Pombo. Para el coleccionista Raúl Naón, autor del proyecto editorial, "es la mejor obra de los años 90". Para el autor del texto, Mauro Libertella, fue una propuesta "temeraria" que recibió un buen día de Marcelo Pombo: escribir un relato sobre la génesis de "Navidad en San Francisco Solano". Simultáneamente debía contar su vida y cómo se consolidó la certeza de ser un artista. Libertella aceptó, pero no es un ghost writer, un escritor fantasma cuyo nombre desaparece. Si bien su voz no se escucha y la narración está cargada con la subjetividad del artista, situación que se exacerba al escribir en primera persona, durante la presentación hablaron sobre el debate de la autoría. Libertella adoptó la identidad de Pombo y propuso la coautoría, pero predominó la decisión del artista y el libro lleva la firma del escritor.
La Navidad de Marcelo Pombo un encuentro con el sentido del arte
Entre el objeto editorial y la autobiografía delegada, la presentación de un libro clave propone un recorrido por la génesis de una de las piezas más emblemáticas de los 90.
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Navidad en San Francisco Solano.
Pombo es una figura ineludible del grupo que en la década del 90 surgió del Centro Cultural Rojas con un arte lúdico, destacadamente autorreferencial y presuntamente ajeno al contexto sociopolítico. Con sus inspiradas manualidades, tan simples como engalanar con un moño un envase de Cepita, Pombo se reveló como un creador de ilusiones, capaz de imaginar universos de maravilla y de forjarlos con materiales precarios. Para la "Navidad en San Francisco Solano", utilizó envases de jabón Celestial y lavandina Ayudín, sobre el collage, cae dulcemente la nieve. Así le agregó al arte la ternura que estaba ausente. El sentimiento aparecía en los objetos pobretones de Pombo adoptando la forma de un chispazo de brillantina o de unas guirnaldas floridas. Este regalo inesperado le aportó a su producción una dosis de dulzura, y el artista reconoce que compuso la "Navidad…" movilizado por el deseo de expresar la felicidad que le procuraba la vida.
Pero, ¿qué significa ser artista? En apenas 40 páginas el dúo Libertella & Pombo plantean cómo nace y se acrecienta la vocación, aún en situaciones adversas como ser docente en el colegio especial de San Francisco Solano. Un lugar al que nadie quería ir en una zona alejada y muy pobre. Allí estuvo desde 1989, el año de plena hiperinflación en que renunció Alfonsín, hasta 1992, durante la fiesta de pizza y champagne menemista. "Creo que era un buen profesor. Me sentía adorado por los chicos como si fuera una estrella de rock, entre niños pobres y amorosos", algunos con síndrome de Down. Entretanto, "en paralelo va germinando mi vida de artista. (…) La adversidad la conocí de muy chico y el arte me parecía una reparación. Más adelante en el tiempo, cuando conocí a la gente que hacía arte político para mostrar lo dura que es la vida, me pareció banal".
Finalmente, y ya conseguida la anhelada democracia, los artistas se dedican como Epicuro a cultivar las plantas de su propio jardín. La producción minuciosa y preciosista de Pombo, la técnica que es su marca registrada, el "gota sobre gota" de pintura, demanda mucho tiempo de realización y una concentración rigurosa en su propia labor. Así cobró fama el metro cuadrado de Pombo, y su frase: "Sólo me interesa lo que está a un metro de mí". Gracias a su poder de encantamiento, las "manualidades" pronto se convirtieron en arte, y la prueba fue el uso como moneda de cambio para pagar a su psicoanalista.
Raúl Naón le dedicó unas palabras al diseño de su publicación, a Cecilia Szalkowicz y Gastón Pérsico. Ambos convirtieron el libro en un objeto, y la ilustración de la "Navidad en San Francisco Solano", en una genuina tarjeta con formato postal para enviar en Navidad. La sofisticación del libro coincide con la del galerista y coleccionista Mauro Herlitzka, el primer propietario de la obra. En la presentación contó que hace 31 años, junto al genial teórico Marcelo Pacheco, descubrió la obra de Pombo en la casa (tomada) donde vivía el artista. Y su historia es eterna. Puede rastrearse en la novela de Balzac "El primo Pons", el coleccionista que va en busca de ese artista talentoso que hoy no vale nada —o muy poco— pero que después puede valer fortunas. Herlitzka, coleccionista apasionado desde la cuna, relató las dificultades que tuvo que atravesar para dar el salto de atesorar el arte del pasado, y comenzar con el de los años 90.
Herlitzka se movía como en su casa en la Frick Collection de Nueva York, circulaba con comodidad entre las pinturas de Van Dyck, Constable, Veronese, el Greco y Rembrandt. Pero para probar si la atracción visual por la "Navidad…" era genuina, fue a la Dia Art Foundation a respirar la contemporaneidad del arte de Robert Gober, un artista difícil. Después decidió dar ese gran paso desde la Frick hasta la calle Bolívar donde vivía el artista. Este recorrido, desde uno de los museos más amados del mundo ubicado en una de las últimas grandes casas que quedan frente al Central Park en el barrio más suntuoso de Nueva York, explica la radicalidad extrema de su elección.
Naón logró comprarle a Herlitzka la obra de Pombo y, además, manifestó su admiración por el ojo educado y la sensibilidad afinada que difícilmente fallan. Cada coleccionista tiene una tesis que sustenta su conjunto y los libros forman parte de la atención que les dedican a sus posesiones y a los artistas en los que depositan su fe.
Pombo, por su parte, cumplió su deseo de ingresar por la puerta grande al Centro Cultural Rojas y de este modo, al universo del arte que entonces ganaba inmensos territorios. Aunque no todos propiciaron su estética juguetona.
El coleccionista de Pombo, Gustavo Bruzzone, un precursor en la valoración del arte de los 90 y —con su costumbre de grabar las inauguraciones— un adelantado en el uso de la tecnología, presenta hoy entre sus posteos de Instagram la presentación en Roldán Moderno. El entonces "Fiscal Bruzzone" había destacado en su momento que "el fenómeno de los 'chicos del Rojas' es exclusivamente local y su reconocimiento muy relativo". Es decir, es una tendencia argentina por excelencia. En ese momento consideró "bochornosa" la muestra "Últimas tendencias" de un museo público, "privilegiando artistas que no conoce nadie y que hacen un conceptualismo escolar y berreta… Hasta ahora, solo Pombo ha cruzado la barrera e ingresado a un circuito internacional".
Con su intensidad y lucidez, los tres coleccionistas marcan la agenda del futuro. La teórica del arte Alejandra Aguado observó que estas publicaciones intentan indagar desde "lo amoroso" algunas obras de la colección. Agregó que el libro de Libertella "no busca explicar las obras ni el contexto de producción tal como estamos acostumbrados a leerlo en textos sobre artistas, pero que es una búsqueda de sentido o, mejor dicho, un texto en el que la vida y el trabajo de un artista va encontrando sentido".
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