8 de septiembre 2005 - 00:00

La otra obsesión de Fellini

Uno de los 29 dibujos de la serie que FedericoFellini llamó «Erotomachia» y que seexhibirá completa por primera vez en unmuseo de Viena.
Uno de los 29 dibujos de la serie que Federico Fellini llamó «Erotomachia» y que se exhibirá completa por primera vez en un museo de Viena.
Viena (EFE) - Los dibujos que dejó Federico Fellini bajo el título «Erotomachia» son el centro de una muestra del Museo de la Caricatura de Krems, que ofrece por primera vez la serie completa de esas obras consideradas como el último manifiesto de las obsesiones eróticas del famoso cineasta.

A partir del 11 de septiembre, las puertas de este museo situado en la citada localidad a orillas del Danubio, a unos 100 kilómetros de Viena, se abren para ofrecer al público las 29 caricaturas que abarca la serie. Krems se suma así a otras ciudades que diez años después de la muerte de Fellini centran su atención en un aspecto de la creatividad del genio italiano menos destacado hasta ahora que sus famosas películas, como es el de sus dibujos.

Cedidas en préstamo de la colección privada Maite Carpio en Roma, las láminas que se colgarán en el museo de Krems reflejan la imagen de las mujeres que el artista ya plasmó en sus films a través de figuras fuertes y sensuales. En «Erotomachia» esa visión es aún más acentuada y tiene un carácter de caricatura, que convierte la lucha entre los sexos en una guerra entre contrincantes desiguales, pues los hombres aparecen como cuerpos sin rostros que son un mero juguete en las manos de las mujeres.

Para los organizadores de la exhibición, la obra gráfica de Fellini no es menos valiosa que sus más de 20 películas, pero mientras que algunas de éstas se han convertido en clásicos que hicieron historia, los dibujos apenas se conocen. Fellini no sólo dibujaba antes de iniciarse en el cine, pues trabajó un tiempo como caricaturista para los soldados estadounidenses después de la Segunda Guerra Mundial, sino que durante toda su vida solía casi constantemente plasmar con un lápiz lo que tenía a su alrededor.

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