16 de marzo 2007 - 00:00

"La Reina inglesa suponía que yo vendía muñequitos"

Peter Lord enMar del Plata:«después de‘Lo que elagua se llevó’rompimos conDreamworksde Spielbergporque creoque ellos,ahora, estánmásinteresadosen facturarque en elarte».
Peter Lord en Mar del Plata: «después de ‘Lo que el agua se llevó’ rompimos con Dreamworks de Spielberg porque creo que ellos, ahora, están más interesados en facturar que en el arte».
Mar del Plata (Enviado especial) - Peter Lord, uno de los creadores de Wallace y Gromit, «Pollitos en fuga» y «Lo que el agua se llevó», es naturalmente gracioso, accesible, y sencillo. Cuesta imaginarlo en su papel de comandante del Imperio Británico. A él también.

Periodista: ¿Cómo es eso de comandante?

Peter Lord: Ah, nada serio, sólo una condecoración que recibí con mi socio David Sproxton, por nuestro aporte a la industria. El acto fue muy curioso, nosotros de traje y galera, pasando entre soldados de morrión y coraza, con el sable en alto, y allá al fondo la reina, que parecía la abuela de los soldados. Muy profesional, la reina me dio la mano y me sostuvo la mirada mientras la saludaba, y apenas hice un silencio para tragar saliva me agradeció y empujó la mano, dándome a entender que siguiera de largo, porque ya está mirando al siguiente.

P.: ¿Ella sabía quiénes eran ustedes?

P.L.: No creo, pero al lado suyo había uno que le iba soplando. Ha pensado: «éste es uno que vende muñequitos, quién sabe». Los príncipes nos conocen. Y los habitantes de Bristol, nuestra ciudad natal, también.

P.: ¿Cómo es Bristol?

P.L.: Chica, medio millón de pobladores, dos universidades, un puerto a orillas del río y a cinco millas del mar (antes los barcos tenían menor calado, y llegaban hasta la ciudad), con una productora de documentales televisivos, y con la nuestra, Aardman Animations, que fundamos hace más de 30 años. Nosotros nos hicimos amigos a los 13 años, a los 16 empezamos a hacer dibujitos animados, a los 17 vendimos el primero (nos ayudó que el padre de David trabajaba en la BBC), y con la plata de la venta, 15 libras, abrimos una cuenta bancaria. Poco después fundamos nuestra empresa, Aardman Animations.

P.: ¿Qué significa?

P. L.: Es un juego de palabras, relacionado con nuestro primer personaje, una mezcla de Superman con oso hormiguero. Bien, empezamos los dos, y ahora tenemos una buena cantidad de directores y técnicos, haciendo diversos tipos de animación, para TV, videoclips, y hasta celulares, aunque lo más famoso es, por supuesto, Wallace & Gromit. Bristol está orgullosa de Aardman, incluso algunos quieren hacerles un monumento a Wallace & Gromit, que espero que no sea de plastilina.

P.: Estarán todos los negocios llenos de merchandising.

P.L.: La verdad, no nos dedicamos a eso. Tampoco auspiciamos ninguna marca de queso (el plato preferido de Wallace), pero bastó que en un episodio Wallace mencionara el queso de cierto pueblo del norte de Inglaterra, para que sus ventas crecieran, cosa que nos agradecieron especialmente, porque ya estaban pensando en cerrar. Aparte, tres pueblos reclaman ser el hogar de estos personajes: Wigan, que una vez salió mencionado en un episodio, Botton, y Preston, de donde viene su creador, Nick Park.

P.: ¿Existe Nick Park? Porque nunca lo vemos.

P.L.: Ocurre que es muy tímido. Ya no va al festival de Annecy, ni siquiera a otros más chicos, por miedo al acoso de los admiradores. ¿Sabe cómo nos conocimos? El estudiaba en la London Film School, y, para su tesis, había hecho, a lo largo de cinco años, cinco minutos de un corto. Vino a nosotros, quería pagarnos para que le enseñáramos algunas cosas. ¡Y le terminamos financiando los 30 minutos del corto, que era nada menos que «A Grand Day Out» («El viaje a la luna»), la primer aventura de Wallace & Gromit! Y lo hicimos socio. La palabra genio está muy usada, pero él es verdaderamente un genio. De primera intención dibuja o modela personajes inmediatamente graciosos, que a otros les costaría varios días de trabajo. La segunda vez que recibimos un Oscar (ya llevamos tres), a último momento se hizo un moño enorme de papel, que a otro le hubiera quedado ridículo, y a él le quedó muy lindo, todos estaban encantados. Pero, ya le dije, no le gusta salir, esa fue la última vez que lo sacamos a pasear.

P.: ¿Por qué rompieron su sociedad con DreamWorks?

P.L.: Nos llevamos muy bien con ellos haciendo «Pollitos en fuga», bien cuando «Wallace & Gromit: la batalla de los vegetales», y fue un tanto difícil entendernos cuando hicimos «Lo que el agua se llevó». Por cierto, nos separamos cordialmente. Hace unos años, cuando nos asociamos, ellos tenían lindos sueños, y apoyaban la libertad creativa. Pero tras el megaéxito de «Shrek» sólo tienen ganas de facturar cifras cada vez más altas. Y nosotros seguimos siendo los mismos, hacemos nuestras cosas por el placer de hacerlas, tomándonos el debido tiempo, sin pensar en primer término en las ganancias. Ahora mismo estamos preparando algo, sin saber si tendremos ganancia asegurada. Lo que sabemos es que otra vez nuestros personajes volverán a ser más tranquilos, y las mujeres serán nuevamente tímidas, recatadas, muy inglesas.

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