La reventa de arte implica altos costos

Espectáculos

Cuando los analistas de inversiones estudian las que se destinan a obras de arte, surge siempre el problema de la liquidez cuando se quiere hacer efectiva la inversión realizada, además de los costos que conlleva la reventa de una obra de arte que supera las comisiones de los agentes de bolsa o de las inmobiliarias, por citar casos similares.

En la Argentina, las casas de remate cobran al vendedor un porcentaje en caso de venta que fluctúa entre 10 y 22 por ciento del precio de venta, y 10 por ciento más al comprador. Las galerias que toman obras en consignación para su venta (que son la inmensa mayoría), cobran entre 30 y 50 por ciento del precio de venta. Por lo tanto el entrar y salir en este mercado es muy caro.

Cuando uno compra en una subasta un objeto en mil pesos la factura es de 1.210 pesos y el vendedor recibe aproximadamente 800 pesos, por lo tanto el costo de comercialización es de 34 por ciento, cuando en el mercado inmobiliario no llega a 6 por ciento y en las acciones y fondos no supera 3 por mil.

Ante esta realidad, algunas empresas garantizan el valor de lo que se compra y le evitan al comprador el costo de entrada y salida, dándole como mínimo la misma cifra que éste pagó por una obra en cualquier momento. Con todos las cosas que han ocurrido en la Argentina en las últimas décadas, sorprende que tan sólo 8 por ciento de las obras vuelvan a su vendedor original con esta garantía.

El mercado del arte crece de manera vertiginosa, en todas sus disciplinas. El de las fotografías ha triplicado su valor en una década y treinta por ciento en este primer semestre. Pero cuando alguien quiere volver a tener dinero en efectivo, la reventa de una foto compite con las otras de la misma tirada que imprime el artista. Incluso es muy importante, para fijar precio, que un artista esté frecuentemente en el mercado, pero cuando uno quiere vender, no le gusta que haya tanta competencia. Sólo en remates en Buenos Aires se venden todos los años 90 obras de Castagnino, Koek Koek y Carlos Alonso; 75 pinturas de Cogorno, Presas, Quinquela Martin, Berni y Soldi.

En el exterior las comisiones al comprador son superiores a las citadas anteriormente; rondan 15 por ciento en Sotheby's y Christie's, que fijan una escala de acuerdo a los montos; en cambio, para los vendedores las comisiones son menores porque el gran desafío de hoy es conseguir mercadería, ya que la demanda está que arde. Se ha llegado, incluso, a no cobrarle al vendedor y hasta a darle garantías de venta, práctica de dudosa virtud, que significa comprarle la obra en una suma predeterminada si la misma no encuentra comprador. También se les da crédito a los compradores o se les adelantan fondos a los consignantes de obras.

Todo esto es producto de la competencia, aunque es de sospechar que en el fondo casi siempre se ponen de acuerdo. No es de esperar que las comisiones bajen mucho, ya que los gastos de promoción son muy altos. Pero, sin duda, para dictáque crezca aún más el volumen, algo deberá cambiar. Algunas acciones poco transparentes han costado fortunas a las grandes casas de remate, pero como también están ganando buen dinero, pareciera que no les afecta. Su volumen ha crecido en cerca de 90 por ciento en el último año.

Indudablemente son tiempos de vacas gordas, y la oferta también crecerá, porque la avidez de los compradores hace que aquello que no tenía interés se vuelva deseable. Crecerá el mercado de grabados ya que permiten que entren pequeños inversores y además hay una gran oferta, lo mismo que el de fotografía. Otro mercado a seguir con atención es el de las esculturas, que aún permite buenas inversiones.

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