21 de mayo 2002 - 00:00

La Sinfónica con buena solista, Paula Peluso

Orquesta Sinfónica Nacional, director: Mario Benzecry. Solista: Paula Peluso (piano). Obras de Johannes Brahms, Robert Schumann y Emilio Kauderer. (17/ 5, Auditorio de Belgrano).

Con varias caras nuevas y juveniles, resultado de recientes concursos, la Orquesta Sinfónica Nacional se afirma y consolida en busca del lugar destacado que tuvo en otro tiempo. Superando problemas financieros y burocráticos, y a fuerza de excelencia, está recuperando público y el interés de la crítica. El lado bueno de la crisis es que en lugar de solistas mediocres importados, hay que recurrir a los buenos valores locales, a los que se les paga menos y se los hace esperar hasta medio año o más para cobrar su «cachet», tal vez devaluado o en lecops.

Pero es innegable el valor de la «oportunidad». Tal el caso de la joven pianista Paula Peluso, a quien ya se tenía en alta estima por su labor como camarista, colaborando con figuras de la talla de Alberto Lysy o Rafael Gíntoli. Este compromiso fue consagratorio, ya que abordó con aplomo, seguridad y solvencia técnica el difícil Concierto en La Menor Op. 54 de Robert Schumann. Desde los acordes iniciales se la escuchó con sumo interés y en la «cadenza» con asombro, ya que fue altamente expresiva y pianísticamente dio un discurso contundente.

•Brahms

Con la Sinfonía N° 1 en Do Menor Op. 68 de Johannes Brahms se disfrutó de la homogeneidad sonora de las cuerdas, se observó que mejoró la unidad en el sector de violoncellos y la afinación en los metales.

El director Mario Benzecry, con su experiencia y profesionalismo, llevó a los sinfónicos a ofrecer una satisfactoria noche, que se había iniciado con el estreno mundial del movimiento sinfónico «Alborada» del argentino Emilio Kauderer; se trata de una página efectista lograda con la técnica de «composición incidental» que el público recibió con agrado.

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