9 de mayo 2005 - 00:00

La TV obliga a los actores a ser cada vez más "neutros"

Adriana Barraza: Yo entreno para hablar neutro, nunca para hablar mexicano, ya que es muy difícil que una persona pueda hablar como si hubiera vivido la idiosincrasia de un pueblo.
Adriana Barraza: "Yo entreno para hablar neutro, nunca para hablar mexicano, ya que es muy difícil que una persona pueda hablar como si hubiera vivido la idiosincrasia de un pueblo".
Conforme avanza el negocio de producir contenidos audiovisuales para el exterior, surgen nuevos servicios para perfeccionar la neutralización de formas y globalización de contenidos. La mexicana Adriana Barraza reside en Buenos Aires y se desempeña como «entrenadora de acento» de un elenco argentino que graba una novela destinada a televisarse en México. Tal es el auge de la neutralización de localismos y tendencia al castellano neutro para conquistar mayor cantidad de mercados, que en dicha telenovela se inaugura el crédito «directora de acento».

«La neutralización responde a una cuestión económica. Cuanto más neutral sea el idioma, más espectadores se identificarán y el rating crecerá»,
apuntó Barraza. Si se busca llegar al mercado hispano en México y Estados Unidos (este último cuenta con 40 millones de latinos, 80% de los cuales son mexicanos) debe contemplarse ya no un doblaje de las novelas en castellano neutro sino su utilización desde el diálogo mismo de los actores.

«Los mexicanos no están acostumbrados a otro acento que no sea el propio o el neutro. No aceptan la diversificación de acentos ni historias donde, forzados por el acento, se plantea una madre cubana, un hijo colombiano y un padre venezolano»,
comentó Barraza.

En nuestro país se vieron siempre series dobladas o directamente habladas en castellano con desviaciones mexicanas, venezolanas y últimamente colombianas, gracias a la aceptación que el público local brindó a esas novelas. Además, hubo acciones sostenidas de grandes productoras como «Televisa», que durante los 70 exportó su programación a todos los países de América y algunos de Europa.

Series como «El Chavo» generaron acostumbramiento y tolerancia al acento mexicano. Por otra parte, «Televisa» desalentó la importación de productos audiovisuales a su país monopolizando la televisión con sus programas, razón por la que su público quedó acostumbrado al acento propio o, cuando mucho, al neutro.

«Yo entreno para hablar neutro, nunca para hablar mexicano ya que es muy difícil que una persona pueda hablar como si hubiera vivido la idiosincracia de un pueblo. Me parecería una falta de respecto pretender hacerlo. En mi trabajo con argentinos me doy cuenta de la fuerte incidencia de los lazos españoles. Se nota que hay un gran porcentaje de parientes y amigos en ese país porque cuando los actores buscan acercarse al neutro, inmediatamente se remiten a acentos españoles. Es un trabajo doble, hay que quitar el acento porteño y el madrileño. Afortunadamente, el actor argentino es muy disciplinado».


El caso del cine es bastante diferente. Tanto en la Argentina como en el mundo (excepto España por leyes que siguen vigentes desde los tiempos de Franco), se utiliza el subtitulado y se rechaza el doblaje, que impide disfrutar de las voces originales de un film. En México, la tendencia al doblaje de películas disminuye conforme lo hace la tasa de analfabetismo.

«Para ir al cine se paga una entrada, se está presuponiendo otro nivel socioeconómico diferente de aquel que ve televisión. El público de TV es más cómodo y no quiere leer, eso cuando se trata de gente con las competencias para dicha práctica. A veces, poblaciones sin servicios como el agua y otros recursos básicos tienen su televisor encendido. El doblaje de programas apunta a la aceptación masiva y ese público es parte de ese target»,
explicó Barraza.

Desde la caída de la convertibilidad, se ha registrado un crecimiento sostenido de producciones extranjeras que ruedan material fílmico con capital y mano de obra argentina, beneficiados por el cambio monetario. Otro factor que influye en la voluntad de filmar en el país responde al aumento considerable de egresados de las carreras vinculadas con el cine y la producción audiovisual. Finalmente, el convenio entre el IUNA (Instituto Universitario Nacional de Arte) y el INCAA despierta día a día el interés en potenciales cineastas que ven una posibilidad mayor de concretar el sueño de la película propia, con financiación del Estado.

«Los cineastas desalientan el doblaje y yo aconsejo que los guionistas preserven la manera de hablar. Sufrimos cada vez más la muerte del lenguaje por la globalización con lo cual creo que es obligación tratar de preservar también nuestra manera de hablar»,
dijo Barraza. Sin embargo, por las trabas del localismo y falta de distribución, de las casi 60 películas argentinas que se estrenan por año, sólo 10% tiene calidad exportable y taquilla. El año pasado bajó el índice de espectadores del cine argentino, aunque subió la media en el extranjero; en 2003 se registraba un 16-17 % de espectadores que veían cine argentino. Los extranjeros que se asientan por varios meses en el país para filmar publicidades, documentales o ficciones son considerablemente más que los directores locales que pueden hacer lo propio.

Volviendo a la televisión, Julio Bárbaro esbozó un plan conjunto de los canales y el Gobierno para ganar mercados en América Latina, elaborado conjuntamente con la Asociación de televisoras Argentinas (ATA). El plan promovería la producción y exportación de programas, novelas y formatos televisivos y apuntaría a fomentar impuestos al nivel del Mercosur para que la industria televisiva estuviera en condiciones de competir con los productos de Brasil, México o Colombia, que tienen una importante presencia en el mercado latinoamericano.

La mayor distribuidora de contenidos televisivos a gran escala es «Telefé internacional», que no sólo negocia ventas de material de su emisora sino que lo hace con productos de otros canales locales o productoras independientes con quienes se trazan alianzas estratégicas para la exportación. Por caso, han exportado
«Durmiendo con mi jefe», «Soy Gitano», «Ilusiones», «099 Central» y «Campeones de la vida», entre otros, de «Canal 13» y «Los Simuladores», «El Hacker», «Tiempo final» y «Resistire», entre otras, de «Telefé». Existen otro tipo de alianzas como la de Cris Morena Group con el productor israelí Iair Dori, mediante el cual llega con sus productos a Europa del Este.

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