11 de junio 2011 - 10:18
Lady Gaga invita a "la revolución del amor"
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Lady Gaga.
En un tono más provocativo, un hombre disfrazado de obispo lució las palabras "pedofilia" y "abusos sexuales" pegadas a su vestimenta. Según los organizadores, 400.000 personas participaron en el desfile. La policía hizo un cálculo de entre 300.000 y 500.000 antes del evento.
"Italia es el único país que no reconoce los derechos de las lesbianas, los gays, los bisexuales y los transexuales", dijo Franco Grillini, miembro del partido opositor Italia de los Valores y conocido activista. "Italia debería adaptarse al resto del mundo occidental", añadió.
Italia es uno de los pocos Estados europeos que no tiene una legislación específica contra la violencia homófoba, y que no contempla uniones civiles, ni para los homosexuales ni para los heterosexuales.
Vladimir Luxuria, transexual y ex diputado que creó en 1994 el primer festival gay de Italia, encabezó el cortejo, ataviada con una diadema de plumas. Según ella, "el Parlamento es homófobo, de los pies a la cabeza, y tenemos un primer ministro hostil a los gays".
El año pasado, Berlusconi quitó importancia a uno de sus escándalos sexuales diciendo: "Es mejor ser un apasionado de las mujeres bellas que ser gay". Lo que dio lugar a otro eslogan, rápidamente impreso en carteles y camisetas, que decía: "mejor ser gay que ser Berlusconi".
El alcalde de Roma, Gianni Alemanno (derecha), dirigió un mensaje de video a los participantes, en el que dijo: "Nuestra ciudad es hospitalaria y abierta a todo el mundo".
Para la ocasión se desplegó un importante dispositivo de seguridad en Roma.
Antes de su intervención, diversas personalidades políticas católicas invitaron a la cantante estadounidense pop Lady Gaga a no provocar al Papa. "El mundo gay no se siente representado por alguien que hace videos que ofenden a Jesús", dijo Rocco Buttiglione, vicepresidente de la cámara baja del Parlamento.
Carlo Giovanardi, secretario de Estado de política familiar, condenó por adelantado el desfile, en el que veía "una ocasión de llevar montones de disfraces y de burlarse del Santo Padre, el clero y quienes dedican su vida a los demás".




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