18 de enero 2001 - 00:00

Lars Von Trier fracasó con su cine porno "de calidad".

Von Trier con protagonistas de Bailando en la oscuridad.
Von Trier con protagonistas de "Bailando en la oscuridad".
Estocolmo - (17/01/2001) El director de cine danés Lars Von Trier ha declarado que dejará para siempre la industria cinematográfica de la pornografía por falta de rentabilidad. Sus esfuerzos para producir películas de acentuado carácter sexual con lesbianas y homosexuales y que, al tiempo, tengan también muy en cuenta los aspectos artísticos han terminado en un verdadero y rotundo fracaso económico.


Hace tres años, el director, uno de los más respetados del cine europeo (creador del polémico Dogma) y hombre de compleja personalidad, tras estudiar el comercio de las películas porno, pensó que eran de pésima calidad y decidió aportar recursos y su talento al género. Para acercarse a las relaciones físicas subidas de tono como nunca se había hecho y pensando que la pornografía le aportaría ganancias sustanciosas, se alió con Peter Aalbaek, un individuo adentrado en los laberintos del sector, con quién fundó la empresa Puzzy Power.

Su primera película, «Constance» (una historia bastante aburrida entre lesbianas), no vendió el número de entradas deseado, como tampoco la segunda, «Pink prison», un film que también trataba sobre el sexo entre mujeres. Sin éxito alguno con las historias lesbianas, Von Trier probó suerte con los homosexuales, a los que les dedicó su tercer film en el género, «Hot men-cool boys», que resultó otro fiasco.

Las escenas de sexo sin humor de esas tres películas sin «happy end» como colofón tranquilizador tras tanto destape no agradaron al público escandinavo; la crítica puso el grito en el cielo al descubrir que el famoso director coqueteaba crudamente con las relaciones físicas entre ninfómanas, psicópatas y homosexuales, y denunció la imposibilidad de que un cineasta genial produzca a la vez cine «serio» y pornografía.

«Quise ganar dinero y desvulgarizar el género
-ha dicho el danés-, pero reconozco que el proyecto ha sido un desastre. Dar un toque de elegancia a las escenas de dormitorio entre homosexuales es imposible, como es imposible combinar el arte y el ingenio con vulgares jadeos provocados por actividades sentimentales. El tema es demasiado fuerte incluso para estos países. Los políticos y la prensa lo desaprueban. Los «burgueses» no son aficionados y los consumidores de pornografía prefieren alquilar videos horribles y verlos en sus casas».

Según Von Trier, otro aspecto del desastre económico sufrido es que él y sus empresas han pagado los correspondientes impuestos por su trabajo, algo que los directores piratas no hacen porque mantienen el anonimato. El famoso director dice ahora que ese género no es rentable y no sabe qué hacer con sus tres películas de «pornografía artística» que no gustaron ni a los apasionados del cine ni a los consumidores de sexo.

Las dos empresas productoras, que han perdido varios millones de coronas danesas, han suspendido pagos. Por su parte, la crítica comenta que Von Trier pensó que el mundo entero estaba esperando ver «pornografía de calidad», una fantasía como otras tantas del galardonado director.

Lars Von Trier es autor de un corta pero intensa obra cinematográfica, en la que se destacan títulos como «Europa»; «Contra viento y marea»; «Los idiotas» (filme fundacional del movimiento Dogma) y «Bailando en la oscuridad», premiada con la Palma de Oro del último Festival de Cannes y candidata al Goya al mejor film europeo del pasado año.

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