30 de julio 2007 - 00:00

"Lo digital mató al buen cine de acción"

Quentin Tarantino, en su último film, «Death Proof», rindehomenaje a las «malas» películas que veía en los continuadosen su adolescencia.
Quentin Tarantino, en su último film, «Death Proof», rinde homenaje a las «malas» películas que veía en los continuados en su adolescencia.
Con su nuevo film, «Death Proof », Quentin Tarantino creó su tributo más apasionado a las películas de serie Z. Durante los '70 y '80, Tarantino (Knoxville, Tennessee, 1963) devoró en los cines baratos todo tipo de películas (terror, ciencia ficción barata, rebelión juvenil, acción asiática), producciones independientes que garantizaban más violencia, sexo y desnudos que el cine comercial. Entonces, se consideraba un estudiante del género. Hoy, es todo un «connoisseur».

Como tal, compitió en Cannes con «Death Proof», un rendido homenaje a aquel cine. Tanto es así que en Estados Unidos la película se estrenó en doble programa bajo el título genérico de «Grindhouse» (nombre que denomina a ese tipo de salas de cine, un equivalente a «continuado») junto a «Planet Terror», de Robert Rodríguez.

Periodista: Rodríguez y usted vuelven a verse las caras en un proyecto tras «Four Rooms». ¿También compartieron desde el principio su fascinación por la estética de la serie Z?

Quentin Tarantino: No del todo, pero durante los últimos doce años lo he estado llenando de películas como «Rock All Night» o «White Lightning». Tengo una colección bastante completa y un pequeño cine en mi casa, así que hemos pasado muchas horas allí. Debo haber tenido bastante éxito ya que fue él quien tuvo la iniciativa de que rodáramos esta sesión doble juntos.

P.: ¿Y cómo fue el trabajo?

Q.T.: Hay un momento en que no se distingue si es un homenaje o verdadera incompetencia por nuestra parte. Rodar fue una fiesta, pero la sala de montaje fue lo mejor.

P.: ¿Cuál sería su definición de una película de Serie Z?

Q.T.: Cine en estado puro. Y la fusión perfecta entre sinceridad y sensacionalismo. Hay que ver muchas hasta encontrar las joyas. Hay películas elegantes como «Yo caminé con un zombie» o miniaturas que son gemas como «DOA»... Y hay muchos «autores» que afilaron sus colmillos en sus comienzos en el «pulp» y me refiero a Walter Hill, Martin Scorsese, Kathryn Bigelow, Monte Hellman, Anthony Mann, Budd Boetticher, Jonathan Demme o John Sayles. Así que el que esté exento de culpa que tire la primera piedra.

P.: ¿Recuerda las primeras películas que vio en un Grindhouse?

Q.T.: Películas de Godzilla, comedias sexuales italianas y alemanas, los thrillers de Edgar Wallace, films de horror españoles, blaxploitation, producciones de kung-fu...

P.: Elija tan sólo un título.

Q.T.:
«Faster Pussycat Kill! Kill!», la obra maestra total de Russ Meyer.

P.: «Death Proof» es básicamente una feroz persecución entre dos autos «vintage». Ni John Frankenheimer o William Friedkin lo superarían.

Q.T.: Soy un apasionado de las persecuciones de coches... pero ya no son lo que eran. Desde que entraron los efectos digitales, carecen de sentido, no provocan emociones, tensión, adrenalina... La gran última persecución fue la de «Terminator 2» por el canal seco de Los Angeles. Por eso, en «Death Proof», todo es auténtico, no hay ni un solo efecto.

P.: La actriz Zoe Bell aguanta toda la persecución en el capó del coche.

Q.T.: Nunca fue doblada. Zoe fue su propia doble de acción. Todas las actrices parecen de películas sexoleras. Hubo algunas con cualidades de estrella. Recuerdo a Candice Rialson, que murió el año pasado. Eran todas ultrasexies, con unos cuerpos perfectos para quitarse la ropa. Cuerpos y espíritus de amazonas. Y con mucho sentido del humor.

P.: «Grindhouse» fue una de las películas más esperadas en EE.UU. Sin embargo, la crítica se mostró dividida y el resultado de taquilla (25 millones de dólares) fue lejos de ser un taquillazo. ¿Se ha sentido decepcionado?

Q.T.: Digamos que la primera semana no terminó de arrancar. Pero creo que funcionó muy bien con el público. Vi la película de incógnito por diversas áreas de Los Angeles y la gente se reía y aplaudía. Tengo mis dudas acerca de si la gente quería ver realmente dos producciones al precio de una entrada.

P.: Kurt Russell, a los 56 años, está muy bien...

Q.T.: Sin embargo, no escribí pensando en él. A veces, escribo con un actor en la mente y si no puede trabajar conmigo es una frustración. Aunque a veces opera en un sentido diferente. Creé el personaje de Stuntman Mike pensando en el Mickey Rourke sensacional de Sin City. Quedamos, nos caímos bien, pero el trabajo no resultaba. Le recuerdo que el Vincent Vega de Pulp Fiction lo escribí para Michael Madsen y lo acabó haciendo Travolta. O el Bill de Kill Bill iba para Warren Beatty y lo hizo David Carradine. Cuando el actor que tenía previsto no puede, a veces el resultado es un trabajo más libre, al tener que hacerlo en una dirección totalmente opuesta.

Dejá tu comentario

Te puede interesar