3 de agosto 2005 - 00:00

"Lo peor de los latinos es que abusan del amiguismo"

Mariela Dabbah: «Integrarse a otra sociedad permite verdesde adentro el territorio de origen, comprendiendo ciertosmodos de ser de la gente».
Mariela Dabbah: «Integrarse a otra sociedad permite ver desde adentro el territorio de origen, comprendiendo ciertos modos de ser de la gente».
Buenos Aires y Nueva York se mezclan, en los cuentos de Mariela Dabbah, como en el título de su libro: «Cuentos de Nuevos Aires y Buena York», que acaba de aparecer. En buena parte de sus cuentos retoma la tradición argentina del relato fantástico. Mariela Dabbah es Licenciada en Letras de la UBA y reside en Nueva York desde 1988. Allí, pasó de secretaría a socia de una compañía distribuidora de libros bilingües. Ahora tiene una empresa que ofrece programas de español para empresas y organizaciones, y ha publicado manuales para ayudar a los latinos que viven en Estados Unidos. Dialogamos con ella en su visita a Buenos Aires para presentar su libro de cuentos.

Periodista
: ¿Cómo surgió su libro «Nuevos Aires y Buena York»?

Mariela Dabbah: Vivo desde hace 17 años en Nueva York. Durante tres años escribí una novela en inglés. Dos de esos tres años trabajé con una correctora americana. La primera devolución que me hizo fueron 40 páginas de comentarios, no de correcciones. Claro, escribir en mi segundo idioma no era como escribir en mi lengua materna. Cuando comencé a reescribir los capítulos en castellano y traducirlos al inglés, me dijo que había un cambio profundo, que tenía que seguir así. Cuando terminé con la novela «Wrong assumptions», que fue un parto y que no publiqué, empecé a escribir cuentos y surgieron uno tras otro, en siete meses tenía todos los de «Nuevos Aires y Buena York».


P.:
¿Por qué dejó de lado esa novela norteamericana?

M.D.: El tema lo trabajé en un cuento, ¿por qué se iba a publicar esa novela si no decía nada nuevo? Estaría escrita con otra voz, pero era otra más. Era una historia americana, y no lo que realmente quería escribir. Comprendí que podía ofrecer algo diferente y, también, que tenía mucho camino por recorrer.


P.:
¿Por qué eligió la literaturafantástica?

M.D.: Me encantan Cortázar y Borges, mi cuento «Insomnio» es un homenaje que le hago. Cuando se vive en otro idioma, uno se siente escindido entre dos lenguas. Me llevó años encarar esa dicotomía. Eso tiene algo de fantástico, es como tener dos formas de apreciar la realidad, convivir con dos lenguas, dos países, dos existencias. La literatura me permitió encontrar el lazo que une esos dos territorios.


P.:
¿Cómo encuentra sus relatos?

M.D.: Isabel Allende dice que tiene buen oído para escuchar historias, yo podría decir lo mismo. A veces son fragmentos de algo que me cuentan, otras enfrentar algo sorprendente o una imagen que me intriga. Un cuento, por ejemplo, surgió un día que salí a caminar en invierno encontré en la nieve una huellas muy extrañas, indescifrables.

P.:
Sus cuentos tienen algo de los del Cortázar, que escribía en París con lenguaje porteño.

M.D.: Creo que integrarse a otra sociedad permite ver desde adentro el territorio de origen, comprendiendo ciertos modos de ser de la gente. Me halagaría acercarme al modelo Cortázar.


P.:
¿Publicó en Estados Unidos?

M.D.: Un par de libros. Uno, cuando recién llegué, que se llama «Historia común de un trasplantado», y varios de no ficción. Yo tenía una compañía distribuidora de libros y trabajábamos en no ficción, pero mi corazón siempre está en la ficción. Ahora, que en la Argentina salieron estos cuentos, en Estados Unidos apareció «Como conseguir trabajo en los Estados Unidos, una guía especial para latinos», porque no hay nada en mercado americano para ayudar a los latinos que están buscando trabajo, tengan papeles o no los tengan. Y estoy escribiendo para la misma editorial, Sphinx Publishing, «Ayude a su hijo a tener éxito en la escuela, guía para latinos». Y preparo «La ventaja latina», con el sociólogo argentino Arturo Poire, que tratará de como utilizar las capacidades latinas en Estados Unidos, y mantener a raya las debilidades que tenemos y que se nos filtran. Somos flexibles y creativos, pero si uno se presenta diciendo que puede hacer de todo, los americanos piensan que uno no sabe hacer nada, que no se tiene ninguna especialidad.


P.:
Esas obras tienen que ver boom latino en Estados Unidos.

M.D.: Tiene que ver con que ahora las editoriales se han dado cuenta del mercado: 41 millones de personas que hablan español mas unos 11 millones de ilegales, un mercado gigantesco, más que la población de la Argentina y muchos países de América Latina. Hay mejor predisposición a publicar en los dos idiomas. Rayo, subsidiaria de Harper & Collins, está lanzando muchos libros en español y en inglés, tanto de escritores reconocidos como nuevos. Pero, el público lector más educado lee en inglés, y el menos en español y cosas más simples. El segmento de los que queremos leer literatura nuestra en castellano es muy limitado, por tanto no es tan viable para la editoriales.


P.:
¿ A qué se dedica en Nueva-York?

M.D.: Vivo en Westchester, a 45 minutos de Manhattan. Doy clases. Yo estaba encargada del área de marketing y desarrollo de programas de Flame Company, una distribuidora de libros al sistema escolar público. Empecé como secretaria. Como la empresa estaba por irse en quiebra, mi ex marido y yo, la compramos y la reflotamos trabajando 20 horas por día. Fuimos dueños. Compré mi casa. Pude avanzar. En 2000, nos separamos, vendí mi parte y abrí una compañía que hace traducciones.


P.:
¿Qué diferencias ve entre el mundo latino y americano?

M.D.: En nuestros países el sistema general no funciona, no se pude contar con lo que va a ocurrir a nivel gobierno, por tanto se busca el amiguismo, el favor, la ayuda, para poder salir adelante. En Estados Unidos el sistema grande funciona, y lo primordial es el sistema, lo secundario son las relaciones. Por sus costumbres el latino a veces se dispara y toma ventaja de sus relaciones, piensa que como es amigo puede no entregar las cosas a tiempo, se abusa de la relación y pierde credibilidad. Lo que me gusta de vivir allá es la libertad total que se siente al estar en una estructura que funciona, el que se pueda planificar la vida y no como acá que nunca se sabe que va a pasar la semana que viene.


Entrevista de Máximo Soto

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