10 de septiembre 2003 - 00:00

Lo que comentan autores y editores

• Un capítulo dos para Skidelsky

La noticia corrió como un reguero de pólvora entre los editores: Edgardo Skidelsky, creador de la cadena Yenny, vuelve al negocio del libro. Yenny surgió en 1966 en un pequeño local en el barrio de Caballito y, a partir de allí, se desplegó hasta convertirse en una cadena de librerías, en su mayoría en los grandes shoppings, acompañando el crecimiento de la venta de libros en los años '90. Hacia fines de esa década la cadena fue comprada por el grupo de los ex petroleros Gruneisien, en una cifra que, según versiones, nunca confirmadas por las partes, fue millonaria. Esa amplia base permitió a Global Investment, de los Gruneisen, avanzar en la construcción del conjunto de librerías más amplio de la Argentina, Yenny-El Ateneo, que en la actualidad cuenta con 26 locales, con varios en las provincias, y que ya ha empezado a expandirse al exterior.

Skidelsky,
para muchos editores, «fue quien instaló la librería moderna en la Argentina» porque «cuando nadie creía que en un shopping se podían vender libros él consideró que podía ser una tienda más. Había visto en Chile que eso no sólo era posible, sino un buen negocio -recuerda Ricardo Sabanes, CEO de Planeta de Argentina, comenzó a hacerlo y cambió la magnitud del negocio en nuestro país».

Ahora Skidelsky retorna con un guiño irónico hacia autores, editores y clientes, como una forma de valorizar el regreso su librería se llamará «Capítulo dos» (nombre que remite a «Chapter two», exitosa obra teatral de Neil Simon y a la película de 1980, basada en esa comedia, que se publicitó con la frase: «no se puede esperar que haya una segunda oportunidad en la vida, pero puede ocurrir»), y la instala en uno de los centros de la competencia, la planta baja del shopping Alto Palermo, en el negocio de 200 metros cuadrados que tenía El Mundo del Juguete, cerca del local de las Librerías Santa Fe, de Rubén Aizenberg, y de la mega librería de Yenny-El Ateneo.

La inauguración, informa Skidelsky, se realizará en la primera quincena de octubre, y agrega con aire de secreto, «y traerá innovaciones en el sector». «Algo está pasando en el negocio --comenta Alejandro Katz, de Fondo de Cultura-para que se estén expandiendo grupos libreros como Yenny, Cúspide, Distal y este sorpresivo regreso de Skydeslsky, un tiburón capaz de ver que está creciendo el consumo en el sector».

• Presencia impresa en Feria de Suecia

A través de la Cámara Chilena del Libro -comenta desde Santiago de Chile Pablo Dittbon, de Ediciones B-obras impresas en la Argentina estarán del 25 al 28 de setiembre en La Feria de Gotemburgo. Esa Feria esta considerada en Suecia «el mayor suceso cultural del año». La iniciativa de la Cámara chilena cuenta con el financiamiento de ProChile, sector del gobierno que fomenta las exportaciones de industrias culturales de ese país, interesó que en Estocolmo viven 150 mil latinoamericanos y el gobierno sueco, que garantiza la conservación del idioma de origen, tiene al español como tercer idioma, luego del sueco y el inglés. ProChile auspiciará luego la presencia de libros chilenos, muchos de ellos ahora impresos en nuestro país, en las Ferias del Libro de Montreal, Canadá, y Sidney, Australia.

En la Feria del Libro de Suecia participaran hacedores de las «Biblioteca independientes de Cuba», gracias al apoyo del Centro Sueco de la Internacional Liberal, para hablar sobre la política cultural de Fidel Castro y la importanciade una cultura libre de censura. Luego que en 1998, en su discurso en la Feria del Libro de la Habana, Castro dijera que «en Cuba no hay libros prohibidos, sino que no tenemos dinero para comprarlos», surgieron en la isla un centenar de bibliotecas independientes. Pero, la libertad que se tomaron fue demasiado grande, y «en marzo de este año, 22 bibliotecas libres fueron confiscadas - señala el refugiado cubano Alexis Gainza-y 80 activistas pro democracia condenados a prisión».

• Memorias de una "actriz porno"


Entre los libros más vendidos de la lista de «The New York Times» aparece «Underneath it all» («Por debajo de todo eso») de Traci Lords, que se hizo conocida como una adolescente «capaz de todo», a fines de los '80, a través de videos pornográficos. El libro, la «historia de su redención», destaca en la tapa la frase «no he conocido actrices porno felices». No es el caso de ella, cuyo verdadero nombre es el poco excitante Nora Kuzma, dado que pudo saltar de la industria del porno a Hollywood donde realizó films con, entre otros, Johnny Deep, y participó en series de TV como «Melrose Place». Sostiene, poco creíble, que sus mejores años fueron cuando se dedicó a rescatar prostitutas como voluntaria de la asociación Children of the Night.

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