27 de agosto 2001 - 00:00

Lograda caricatura del poder político nacional

El pelele.
"El pelele".
«El pelele», por La Banda de la Risa. Insp. en «El señor Badanas», de C. Arniches. Versión y dir.: C. Gallardou. Int.: C. Gallardou, D. Lamas, G. Rovito, M. Gómez, G. Ferreira, O. Guzmán, C. Fridman, C. Marino, R. Fontán. Vest.: R. Schussheim. Esc.: R. Schussheim y V. Bari. Mús. y arreg.: F. Mizrahi. Coreog.: A. Cervila Jr. («El picadero»).

Sencillo, directo y con una muy buena articulación de diversos géneros populares, el nuevo espectáculo de Claudio Gallardou («La comedia es finita», «Arlequino», «Puck, sueño de verano» y otros) ofrece una lograda caricatura del poder político en la Argentina.

La acción transcurre en un pueblo imaginario de la provincia de Buenos Aires, entre los años '30 y '40, una buena excusa para que los integrantes de La Banda de la Risa jueguen a sus anchas con aquel peculiar estilo de actuación que el cine nacional hizo famoso a través de sus comedias costumbristas. De hecho, «El pelele» toma directa inspiración en «El más infeliz del pueblo», película que protagonizó Luis Sandrini en 1941, basada a su vez en la comedia «El señor Badanas» (1930), del español Carlos Arniches.

De todas maneras, Claudio Gallardou logró imprimirle a este espectáculo el inconfundible sello de su compañía con su equilibrada mixtura de sainete, melodrama y humor clownesco.

La pieza relata las andanzas de Honorato Cordero y Manso ( Gallardou), un hombre honesto, pero de poco carácter, que se convierte en intendente del pueblo por una maniobra política de sus ambiciosos suegros. Encandilado por la fastuosidad del poder, Honorato deja de lado sus ideales para avalar una serie de injusticias que afectarán la vida de humildes e inocentes. Pero ese estilo de vida no es para él e, impulsado por su propia naturaleza bondadosa, decide alejarse definitivamente de la política y sus manejos non sanctos.

Colorado

El argumento es muy simple; y las situaciones, ingenuas por demás, pero la puesta de Gallardou disimula muy bien estas aparentes falencias montando en escena un colorido show con buenas canciones, atractivo vestuario y personajes de trazo grueso que, además de burlarse con gracia de la politiquería y de la corrupción de cierta clase dirigente, logran resumir en sí mismos varias décadas de teatro nacional. Gallardou luce convincente como el apocado Honorato, aunque por momentos se excede en su prédica moralizante. El público festeja muy especialmente sus fugaces imitaciones de José Marrone, Luis Sandrini y Juan Verdaguer, todas ellas muy bien insertadas dentro de la trama.

En cuanto al resto del elenco, sin duda alcanza el mismo nivel de protagonismo, ya que la mayoría tiene a su cargo más de un papel.
Marcos Gómez, por ejemplo, conforma junto con Diana Lamas una pareja despareja muy graciosa, y ella, a la vez, personifica a una dama de alcurnia, algo pasada de copas, que da pie a una de las escenas más divertidas de la obra. También se destacan las composiciones de Cristina Fridman (una «Sisebuta» de antología), Oscar Guzmán, Gustavo Cacha Ferreira y Gabriel Rovito. Estos dos últimos comparten una escena de gran delirio y comicidad, en la que los efectos de la cocaína trastornan la conducta de un par de políticos corruptos. «El pelele» es un espectáculo entretenido y de neto corte popular que encuentra un espacio realmente muy acorde con su género en el remozado Teatro del Picadero.

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