27 de agosto 2001 - 00:00
Lograda caricatura del poder político nacional
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"El pelele".
El argumento es muy simple; y las situaciones, ingenuas por demás, pero la puesta de Gallardou disimula muy bien estas aparentes falencias montando en escena un colorido show con buenas canciones, atractivo vestuario y personajes de trazo grueso que, además de burlarse con gracia de la politiquería y de la corrupción de cierta clase dirigente, logran resumir en sí mismos varias décadas de teatro nacional. Gallardou luce convincente como el apocado Honorato, aunque por momentos se excede en su prédica moralizante. El público festeja muy especialmente sus fugaces imitaciones de José Marrone, Luis Sandrini y Juan Verdaguer, todas ellas muy bien insertadas dentro de la trama.
En cuanto al resto del elenco, sin duda alcanza el mismo nivel de protagonismo, ya que la mayoría tiene a su cargo más de un papel. Marcos Gómez, por ejemplo, conforma junto con Diana Lamas una pareja despareja muy graciosa, y ella, a la vez, personifica a una dama de alcurnia, algo pasada de copas, que da pie a una de las escenas más divertidas de la obra. También se destacan las composiciones de Cristina Fridman (una «Sisebuta» de antología), Oscar Guzmán, Gustavo Cacha Ferreira y Gabriel Rovito. Estos dos últimos comparten una escena de gran delirio y comicidad, en la que los efectos de la cocaína trastornan la conducta de un par de políticos corruptos. «El pelele» es un espectáculo entretenido y de neto corte popular que encuentra un espacio realmente muy acorde con su género en el remozado Teatro del Picadero.




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