2 de agosto 2005 - 00:00

Los Gatos Salvajes, casi sólo nostalgia

Emocionalmente, el regreso de Los Gatos Salvajes produjo ternura y algo de melancolía;en lo musical, exhibió desfases entre sus integrantes y un repertorio que hoy sóloguarda valor histórico.
Emocionalmente, el regreso de Los Gatos Salvajes produjo ternura y algo de melancolía; en lo musical, exhibió desfases entre sus integrantes y un repertorio que hoy sólo guarda valor histórico.
Los Gatos Salvajes. Litto Nebbia (voz, teclados), Ciro Fogliatta (teclados), Juan Carlos «Chango» Puebla (guitarra), Carlos Romero (bajo) y Basilio «Turco» Adjaydie (batería). (Teatro ND/ Ateneo, 29 y 30 de julio.)

El revival es un fenómeno hoy en expansión mundial que no está ajeno a la realidad argentina. Hay jóvenes rockeros que, en lugar de buscar novedades tratan de emular a grupos y solistas importantes de 40 ó 50 años atrás. Otros músicos, igualmente jóvenes, se calzan el traje cruzado y se peinan a la gomina para evocar a las orquestas típicas del tango de mediados del siglo pasado. Y hay también una fuerte revalorización de figuras que habían quedado olvidadas.

Hace pocos días, fue la grabación y edición del disco «Café de los maestros», que de la mano de Gustavo Santaolalla recupera los más grandes nombres vivientes del tango. En Uruguay, la mítica Los Shakers de los hermanos Fattoruso decidió rearmarse para volver a salir al ruedo.

En nuestro país, es el turno de Los Gatos Salvajes. Originalmente bautizado como Wild Cats, este grupo rosarino se dedicaba a cantar en inglés covers de Chuck Berry o Elvis Presley. Con el ingreso de Litto Nebbia sumaron algunos temas en castellano en un estilo beatle que rondaba por aquellos años '60. Vinieron a Buenos Aires en 1965, trabajaron en «La Escala Musical» y, para el sello de ese mismo programa, grabaron su primer y único disco, con diez canciones propias y dos covers de los Rolling Stones, «Bajo la rambla» y «Little Red Rooster».

Después de seis meses de televisión y no muchos discos vendidos se separaron. Litto y Ciro Fogliatta fueron los únicos que permanecieron en Buenos Aires, siguieron trabajando en la música y tuvieron continuidad en otra formación también mítica: Los Gatos a secas. Pero la experiencia había marcado una visagra en el panorama de la música argentina. Pasaron después muchas cosas. El rock se transformó en un movimiento contestario, primero, y en una música de sistema y de mercado, después. Y llegamos a este presente, 40 años después, evocando tiempos idos.

Desde esa perspectiva, entonces, debe pensarse este retorno momentáneo de Los Gatos Salvajes, para algunos conciertos, en Buenos Aires y en Rosario, acompañado por la reedición del álbum original y de un libro evocativo. Hoy, son un grupo de hombres maduros, que exhiben las diferencias entre quienes permanecieron en la música y quienes la abandonaron hace rato, y con un repertorio que ha perdido vigencia o que, en todo caso, sólo guarda valor histórico. Es un retorno tierno, emotivo, algo melancólico. Mientras tanto, la música sigue esperando ansiosamente la aparición de cosas nuevas.

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