30 de junio 2003 - 00:00

Malestar

Hay malestar desde hace algunas semanas en el sector cinematográfico. Las compañías distribuidoras independientes se están quejando, por ahora en voz baja, de la costumbre cada vez más enraizada que están demostrando varias firmas «majors» y algunos sectores de la exhibición, de preestrenar títulos taquilleros en forma masiva. Esto es muy distinto de lo que ocurría históricamente, cuando los preestrenos de títulos comerciales sólo ocurrían en la función de sábado trasnoche previa al estreno. Hoy, como ocurrió con el caso de «Vivir intentando-Bandana», «Hulk» y otras, los preestrenos ocupan numerosas funciones regulares, en detrimento de las películas más débiles comercialmente.

Sostienen en el sector que tampoco se puede alegar una «libre competencia» porque existe un contrato previo por el cual el exhibidor se compromete, en un período determinado, a proyectar una determinada cantidad de veces una película, cuyas funciones posteriormente son reducidas para darle salida a títulos extremadamente comerciales antes de su pactada fecha de estreno. El sector de la distribución independiente, gracias al cual el espectador ha podido siempre tener en la Argentina una cultura cinematográfica variada y rica, suma entonces este nuevo problema al shock de la pesificación que le encareció tres veces la compra de su producto en relación a la rentabilidad.

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