1 de agosto 2002 - 00:00
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Pero lo más grosero fue cuando anunciaron el Martín Fierro de oro para «Culpables» y sólo subieron a recibirlo Diego Peretti y Gabriela Toscano, además del equipo de producción y el libretista, Juan José Campanella como representantes de un importante elenco ausente (Alfredo Casero, Fernán Mirás, Mercedes Morán, Soledad Villamil y Susú Pecoraro).
El oro no tuvo el brillo ni la euforia de otros años. El triunfo de «Culpables» no fue ni remotamente comparable a la excitación del equipo de Marcelo Tinelli o Carlos Avila cuando ganaron en su oportunidad el «gaucho» dorado. La ceremonia de anteanoche no se caracterizó ni por fraternal ni por festiva.
Varios invitados comentaban que este no era un año para grandes cenas ni prolegómenos sino más bien para demostrar austeridad. «Podrían haber hecho la entrega en un teatro, de modo expeditivo, dos horitas y listo. Estas fiestas aburren ahora no sólo al televidente sino a nosotros, es más, el público, que lo mira en pijama desde su casa, está mejor que nosotros». Lo anterior no vino de boca de un perdedor resentido sino de una locutora que posteriormente ganó en una categoría radial.
En la línea de la familiaridad se destacaron Mirtha Legrand con Marcela Tinayre. Las ubicaron estretégicamente en una mesa de «intimos» integrada por Carlos Rottemberg, Thelma Biral y Juan Carlos Calabró, entre otros. Se rodearon de un círculo de contención para protegerse de extraños y prensa. Mirtha dijo a este diario que podría volver a la televisión antes de fin de año y no descartó que fuera por «Canal 9».
Otra que no derrochó simpatía y se resguardó con su marido Jorge «Corcho» Rodríguez fue la renovada Susana Giménez. Aunque posó para revistas, prefirió el bajo perfil durante la fiesta pero no se privó de sacarse fotos junto a Marcelo Tinelli. Integraban una dupla que sonreía ante cámaras ignorando viejas disputas por el protagonismo en Telefé. Y si de parecer amigos se trata, Claudio Villarruel, gerente artístico de Telefé, se acercaba cuando
podía a la mesa de Tinelli, buscando un lugarcito.
Pero no todos se odian, hubo varios que parecían enamorados y otros que se profesaban estima. La pareja feliz de Nancy Duplaá y Pablo Echarri parecía tan ebria que se notaba de lejos el esfuerzo que hacía para caminar con elegancia. No se soltaron ni para ir al baño. Mientras posaban para las revistas de actualidad, Echarri no vacilaba en balbucerle «te amo» y en meterle la mano por el escote (de la espalda).
Otra que bebió de más y no se esforzó en disimular fue Leticia Bredice, con un look de camisa abotonada hasta el cuello pero sin corpiño, como para causar algo de revuelo ante la falta de escote. Cuando pasó a retirar su premio (mejor actriz de novela), revoleando su larga pollera, dijo que no podía nombrar a sus muchos amores pero a la que sí mencionó reiteradamente fue a «Nanchu» (Nancy Duplaá). A ambas las une una fuerte amistad, como la de Bredice con Dolores Fonzi. Salieron del salón del brazo, con el mismo atuendo de transparencias.
También se la vio entusiasmada con la fiesta a Julieta Prandi (la bebota de Francella) que antes de entrar habló con todos los noteros que quisieran entrevistarla pero cuando se retiró del Sheraton, con las manos vacías, no asumía la derrota. «Decime que no hay prensa, por favor» le lloriqueaba a una amiga con quien salía.
Pero si en el Salón Libertador el clima no era el óptimo y la alegría se exacerbaba en parte gracias al alcohol, quien asomara las narices fuera del Sheraton vería primero a los manifestantes de asambleas barriales que caceroleaban en contra de Daniel Hadad y «Telenoche» y luego a los curiosos y los cartoneros que asomaban a las puertas vidriadas y fuertemente custodiadas del hotel. Ellos, los cartoneros, fueron protagonistas de varias dedicatorias de premios: primero fue Román Lejtman, luego imitado por varios.
Curiosamente también la producción de «Mitre informa primero» les dedicó el premio, quizás ignorando que horas antes los manifestantes despotricaban contra «Telenoche».


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