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Los últimos hombres sobre la tierra tienen sólo algunas horas para salvarse del ataque de las máquinas, y sin embargo siguen sin entender que, lejos de la Matriz, hay muchos otros factores que siguen funcionando como cárceles virtuales que les impiden actuar racionalmente. Sólo sus centenares de invenciones digitales, vanguardistas hasta lo imposible, sirven para recomendar sin reparos esta película: Informate más
De cualquier forma, ni esta cualidad, ni las increíbles escenas de acción -como la antológica persecución automovilística que no puede describirse sin ser vista atentamente dos o tres veces-son importantes al lado de lo que realmente importa: el concepto. La mejor escena de esta película no tiene ni acción, ni explosiones, ni efectos digitales gratuitos. Es el encuentro entre el Arquitecto y Neo, aquel tipo comun y corriente ( Luego de 35 años de ver como cada film bueno, regular o malo se conformaba con imitar el ambiguo desenlace psicodélico del «
Lo central del encuentro entre Neo (El Elegido) y su creador (El Arquitecto), es la impotencia del protagonista al entender que su destino se rige según los designios de un bastardo que ni siquiera existe -es sólo un programa!
Obviamente este tipo de concepto --repe-tido con distintas variantes durante todo el film-se mezcla con impactantes escenas de acción, un lujo visual permanente y uno o dos detalles argumentales imprevisibles cada 5 minutos. Quien no atienda el slogan
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