16 de julio 2002 - 00:00

Mehldau: jazz del mejor nivel

«Contemporánea Live».Actuación de Brad Mehldau Trío. Con L. Grenadier (contrabajo) y J. Rossy (batería). Soportes: H. Larumbe (piano) y M. Volonté (voz). (Hotel Sheraton; 14 de julio).

Aunque de sólida formación clásica, el pianista Brad Mehldau tomó contacto con el jazz y el rock desde muy pequeño. Ya en la escuela secundaria armó su primera banda de jazz y más tarde estudió en la New School For Social Research de Nueva York. Vivió un tiempo en España y, junto a Mario y Jorge Rossy constituyó la sección rítmica de muchos solistas, entre ellos Johnny Griffin.

De regreso en Manhattan se relacionó con las vertientes más modernas del jazz de Christopher Hollyday, Jesse Davis, David Sánchez y Joshua Redman.

Su primer trío -alternando la formación actual con Rossy y Brenadier con otra de Christian McBride en contrabajo y Brian Blade en batería-se constituyó en 1994. Desde entonces editó cinco discos, recorrió el mundo con su música y se ganó un prestigio que lo coloca entre las principales figuras del jazz, con apenas 31 años de edad.

Amante de la melodía, de la sutileza pianística, de la variedad de repertorios, de los cambios de dinámica, del romanticismo musical, Mehldau exhibió todo este bagaje en un concierto excelente.

Libre en las formas, los temas -muchos de ellos propios, más algunos «standards» y hasta algún bolerono se presentan con esquemas fijos.

Otorga mucho espacio a la improvisación, sobre todo de su piano y de su excelente contrabajista
Larry Grenadier. Pero no responde a las estructuras clásicas de exposición-sección libre improvisada-reexposición. En cambio, las piezas que casi siempre exceden los diez minutos, parecieran no tener un comienzo, un desarrollo ni un final esperable.

Mehldau
recorta una porción de la realidad sonora expuesta en el tiempo, toca con la apariencia de un desorden formal que no es tal, se permite cambiar la lógica, improvisa de acuerdo a códigos propios, que lo acercan casi siempre a su pasado clásico, y pasa con total libertad del bebop al «españolismo» de las escalas modales y de la melodía popular al latin jazz. Seguramente por la escasez actual de propuestas de este nivel, el enorme salón del Sheraton lució repleto en la noche del domingo. Mehldau y sus compañeros no dejaron a nadie defraudado. En el comienzo y a manera de «telón», el gran pianista argentino Horacio Larumbe y la cantante María Volonté presentaron algunos tangos en versiones bluseadas.

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