3 de febrero 2002 - 00:00
"Memento" desafía las reglas del cine policial
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«Memento», que se estrena este jueves en el país, representa un auténtico desafío para el espectador. Es tanta la atención que exige que no es una película para ir a ver distraídamente. Algunos críticos norteamericanos, inclusive, confesaron que debieron verla más de una vez para comprenderla cabalmente.
Christopher Nolan, el director del film, tiene sólo 32 años y «Memento» es su segunda película. Tras su estreno, que le representó un inusitado éxito en el circuito de cine arte (en promedio por sala, hasta tuvo más espectadores que «Pearl Harbor»), la industria lo capturó de inmediato para ofrecerle presupuestos enormes y estrellas a su disposición. Su próxima película, «Insomnia» (remake de un policial noruego de 1997), estará protagonizada por Al Pacino.
Las críticas y foros de discusiones en Internet sobre la película (su sitio oficial, irónicamente, se llama otnemem.com, es decir, el nombre del film al revés) han aludido a algunos antecedentes de este método, tanto en cine como en teatro, aunque en ningún caso se encontró un ejemplo similar.
Está, por ejemplo, una obra de Harold Pinter llamada «Betrayal» («Traición»), que relata la historia de un divorcio desde el momento en que se produce hasta que la pareja se conoce, pero que no tiene ningún punto en común con la forma en que avanza la historia en «Memento». También existe una obra de J. B. Priestley, «El tiempo y los Conway», que tiene su tercer acto en el lugar del segundo pero que, como escribió Borges, «su invención no va más allá de esa mera traspolación».
La intención de «Memento», dijeron sus realizadores, fue establecer un desafío con los conceptos tradicionales de intriga, suspenso y certezas, relativizando las ideas del bien y del mal y de lo verdadero y lo falso. Además, claro, de burlar la convicción de que en todo policial lo más importante sea siempre conocer la identidad del asesino en lugar de los móviles y los procedimientos de una enorme trampa que envuelve a víctima, victimarios y espectadores.



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