7 de febrero 2002 - 00:00
"MEMENTO"
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Carrie Ann Moss y Guy Pearce
" Memento", un relato policial que se vale de una hipótesis fantástica, es una película fuera de lo común. La hipótesis fantástica postula la historia de un hombre, Leonard Shelby, ex investigador en una compañía de seguros, que sólo puede recordar su vida hasta el momento en que sufre un episodio traumático (un golpe en la cabeza, imágenes del asesinato de su mujer); desde entonces vive en un presente casi total porque su memoria apenas se remonta a lo que le ocurre unos instantes previos. Todo el resto es olvido.
Parientes
Leonard Shelby es pariente de dos personajes clave de la narrativa fantástica criolla: la contracara del Irineo Funes de Borges, un hombre cuyo calvario consistía en recordar absolutamente todo, y el hermano gemelo del herrero Cósimo Schmitz de Macedonio Fernández, personaje sin pasado ni futuro en «Cirugía psíquica de extirpación», un cuento que, además, también está narrado en sentido cronológicamente inverso.
« El respetable Tribunal» escribe el gran Macedonio « me observa que mal puedo controvertir el orden e idoneidad de sus considerandos, cuando yo presento la más enrevesada serie narrativa y digo lo primero a lo último y lo último al principio. Admito: ¿pero no se advierte que la técnica de narrar a tiempo contrario, cambiando el orden de las piezas de tiempo que configuran mi relato, despertará en el lector una lúcida confusión?». La lúcida confusión a la que se refería Macedonio consiste en descubrir, sólo al final, que el crimen por el que había de ser ejecutado Cósimo Schmitz, confeso autor del asesinato de su familia, no era otra cosa que un recuerdo falso, implantado. Uno de los muchos pasados posibles a los que podía optar el inocente herrero.
No es eso lo que ocurre en «Memento»: su intriga tiene otras complejidades y otro tipo de culpas que redimir o vengar, y además una reseña periodística no cometería el pecado de revelar el final (en este caso, el principio) de una película, aunque indudablemente el territorio de los hermanos Nolan ( Christopher el director, Jonathan el guionista y autor del cuento) no le es ajeno al que ya exploraron Borges y Macedonio más de 60 años atrás.
Macedonio se esperanzaba con un lector desmemoriado que leyera infinitamente su mismo cuento, con igual sentimiento de felicidad y sorpresa. «Memento» invita al espectador a verla más de una vez: no porque la olvide (en todo caso, para tratar de olvidar lo que pasa fuera del cine), sino para volver a recorrer su desafío con más armas, para cerciorarse de la dirección correcta que desafían algunas de sus deliberadas pistas falsas, o para descubrir una sutilísima escena subliminal que hay casi sobre el desenlace.
Por fin, una película inteligente que honra la inteligencia del público, en épocas en que ese verbo parece haber caído en desuso.



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