23 de septiembre 2004 - 00:00

"Mi vecino el asesino 2"

«Mi vecino el asesino 2» (The whole ten yards, EE.UU., 2004, habl. en inglés). Dir.: H. Deutch. Int.: B. Willis, M. Perry, A. Peet, K. Pollak, N. Henstridge, F. Collison.

Si alguien definió la comedia negra «Mi vecino el asesino» como un film olvidable, mejor no pensar qué dirá al ver esta secuela. Es que la película falla miserablemente desde el vamos al suponer que el espectador recuerda aunque sea vagamente los personajes del poco o nada memorable original, probablemente uno de los puntos más bajos en la carrera de un actor como Bruce Willis, que por lo general suele elegir mejor sus proyectos.

La trama es igual, o peor, que la original, que se caracterizaba por plantear situaciones poco ingeniosas, para luego rellenarlas con gags aún menos eficaces, con casi todo el elenco sobreactuando en forma grotesca sus parodias a esterotipos de gangsters, pequeños burgueses de clase media, etcétera. Ahora, el chiste es que Bruce Willis, ex criminal que vive bajo identidad protegida, se amoldó tanto a la vida en los suburbios que ya no tiene erecciones, pero en cambio sabe hacer unos platillos deliciosos. El cambio no conforma mucho a su esposa Amanda Peet, que vive frustrada por no haberse realizado como pistolera mafiosa.

El llamado de auxilio de su viejo vecino Mathew Perry ante el secuestro de su esposa Natasha Henstridge (aun desaprovechada, la marciana sexy de «Especies» siempre puede ser motivo para pagar una entrada al cine) por parte de un gangster vengativo relacionado con uno de esos eventos olvidados surgidos de la película anterior.

Hay dos lindas canciones de Patsy Cline, una de Count Bassie y Tony Bennet, y la triste realidad de saber que una vez transcurrida media hora de gags mal construidos, el espectador quizá se adapte al clima y termine sonriendo con cualquier gansada. Un consuelo: el primer film costó 20 millones y recaudó 60 en los Estados Unidos. Esté costó 40 millones y no recaudó ni la mitad, así que difícilmente haya que traer a la memoria ninguno de estos dos actos fallidos de Willis nunca mas, ya que cuesta pensar que con esos números alguien quiera volver a estos barrios bajos.

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