26 de septiembre 2026 - 08:30

'Monstruo: Lizzie Borden': ¿qué es verdad y qué es mentira en la serie de Netflix?

La producción reconstruye un crimen del siglo XIX y combina registros históricos con escenas creadas para la ficción televisiva.

La historia de Lizzie Borden vuelve a la pantalla con una recreación ambientada en el siglo XIX.

La historia de Lizzie Borden vuelve a la pantalla con una recreación ambientada en el siglo XIX.

Netflix

La cuarta temporada de Monstruo en Netflix tomó uno de los casos criminales más célebres de Estados Unidos: los asesinatos de Andrew y Abby Borden, ocurridos en Fall River, Massachusetts, el 4 de agosto de 1892. La principal sospechosa fue Lizzie Borden, hija de Andrew, quien terminó enfrentando un juicio que captó la atención de los diarios de todo el país.

La historia real tiene todos los ingredientes de un true crime: una familia enfrentada, una casa cerrada, dos homicidios cometidos con un hacha y una acusada cuya culpabilidad nunca pudo ser demostrada ante un tribunal. Pero la serie protagonizada por Ella Beatty también se toma varias licencias para construir su propio relato.

La serie reconstruye una historia marcada por secretos, sospechas y preguntas que todavía perduran.

La serie reconstruye una historia marcada por secretos, sospechas y preguntas que todavía perduran.

La criada Bridget Sullivan: ¿fueron amantes y cómplices en la vida real?

Bridget Sullivan, conocida también como Maggie, existió y trabajaba como empleada doméstica de los Borden. También estuvo en la vivienda durante la mañana del 4 de agosto de 1892, cuando Andrew y Abby fueron asesinados. Pero la relación que muestra la producción entre ella y Lizzie pertenece al terreno de la ficción.

No existe evidencia histórica que demuestre que ambas fueran amantes, ni que Sullivan haya participado junto con Lizzie en un plan para matar a los Borden. La serie convierte esa relación en una pieza central de su interpretación de los crímenes, pero no hay documentación que respalde el romance, ni la complicidad criminal.

La Bridget real tuvo, además, un papel relevante durante la investigación y el juicio. Fue llamada a declarar en 1893 y describió parte de lo ocurrido aquella mañana. Su testimonio no ubicó a Lizzie cometiendo los asesinatos. En particular, contó que había estado realizando tareas en la casa y que vio a Lizzie durante la mañana, pero no presenció una pelea entre ella y Abby.

La diferencia no es menor. En la pantalla, Sullivan queda integrada a la explicación del crimen; en los registros judiciales, su declaración fue una de las piezas que la fiscalía intentó utilizar para reconstruir los movimientos dentro de la casa. No fue una cómplice confesa ni una pareja secreta.

Nance O'Neil y Emma Borden: los anacronismos e inventos en la relación con Lizzie

La actriz Nance O'Neil también ocupó un lugar real en la vida posterior de Lizzie, pero la cronología cambia por completo lo que muestra la serie.

O'Neil fue una actriz de teatro conocida desde finales del siglo XIX. Su vínculo con Borden comenzó alrededor de 1904, más de diez años después de los asesinatos y del juicio. Lizzie asistió a una de sus presentaciones y, a partir de allí, ambas desarrollaron una amistad cercana. Algunas versiones posteriores incluso alimentaron rumores sobre una relación sentimental, aunque no existe una prueba definitiva que permita afirmar que fueron pareja.

Eso vuelve anacrónica una parte clave de la ficción: O'Neil aparece vinculada a Lizzie durante el proceso judicial de 1893 e incluso como una figura de apoyo para ella. En ese momento todavía no se conocían. Algo similar ocurre con Emma Borden, la hermana mayor de Lizzie. La serie dramatiza la relación entre ambas y presenta situaciones que no tienen respaldo histórico. El conflicto entre las hermanas sí existió, pero ocurrió años después.

Tras el juicio, Lizzie y Emma siguieron viviendo juntas y en 1894 compraron Maplecroft, una casa donde permanecieron durante más de una década. La relación se deterioró alrededor de 1904, en buena medida por el círculo social de Lizzie y su vínculo con O'Neil. Emma abandonó la vivienda en 1905 y las hermanas no volvieron a reconciliarse.

Durante el juicio, además, Emma declaró a favor de Lizzie. Fue presentada como testigo de la defensa el 16 de junio de 1893. La idea de que durante aquel proceso Emma acusó directamente a su hermana no coincide con los registros disponibles.

El caso ocurrido en Fall River continúa despertando interés más de un siglo después.

El caso ocurrido en Fall River continúa despertando interés más de un siglo después.

El juicio de 1892: por qué Lizzie Borden fue declarada "no culpable" por la justicia

Aunque los asesinatos ocurrieron en 1892, el juicio comenzó el 5 de junio de 1893 en New Bedford. Lizzie había sido arrestada el 11 de agosto de 1892 y permaneció como principal sospechosa hasta llegar al tribunal.

La acusación tenía un problema central: no contaba con una prueba física que conectara directamente a Lizzie con los homicidios. Había elementos que podían resultar sospechosos y una reconstrucción de sus movimientos que generaba interrogantes, pero el caso dependía en buena medida de evidencia circunstancial.

Uno de los puntos relevantes fue la declaración de la propia Lizzie durante la investigación inicial. Su testimonio del inquest, realizado sin representación legal, no fue admitido posteriormente en el juicio. Por eso, la fiscalía no pudo apoyarse en aquella declaración para presentar ante el jurado algunas de sus contradicciones.

Tampoco Lizzie declaró durante el juicio. La defensa puso el foco en las inconsistencias de la investigación y en la ausencia de una prueba que demostrara que ella había cometido los asesinatos.

El proceso terminó el 20 de junio de 1893. Después de aproximadamente una hora y media de deliberación, el jurado emitió su veredicto: no culpable de ambos asesinatos. Lizzie quedó en libertad y nunca volvió a ser juzgada por esas muertes.

¿Quién mató realmente a los Borden? El misterio sin resolver más famoso de EE. UU.

Andrew Borden fue encontrado muerto en el sofá de la planta baja de su vivienda. Abby Borden apareció asesinada en una habitación del piso superior. Ambos habían sufrido múltiples golpes con un arma de filo, y el crimen conmocionó a Fall River.

La sospecha sobre Lizzie tuvo distintos motivos: era hija de las víctimas, se encontraba en la casa y existían tensiones familiares que fueron examinadas durante la investigación. También hubo elementos que despertaron sospechas alrededor de sus declaraciones y de algunas acciones posteriores a los asesinatos. Pero sospecha no equivale a una condena, y el jurado no encontró pruebas suficientes para declararla culpable.

Más de 130 años después, tampoco existe una respuesta judicial definitiva sobre quién mató a Andrew y Abby Borden. La Biblioteca del Congreso mantiene materiales de la época y señala que, pese a la absolución de Lizzie, la pregunta sobre su responsabilidad continúa sin resolución.

El expediente real, en cambio, conserva una pregunta mucho más incómoda: Lizzie Borden fue acusada, juzgada y absuelta. El responsable de los asesinatos nunca fue establecido judicialmente. Y ese detalle, que puede parecer menos espectacular que una respuesta definitiva, es justamente lo que convirtió a Fall River en escenario de uno de los grandes misterios criminales de Estados Unidos.

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